Y por último el SABOTEUR de Durell Software (1985), con unos gráficos fluidos y que evitan con gran acierto el famoso "colour clash" característico del ZX Spectrum, basado en la atribución de un mismo color a cada carácter (o grupo de 8x8 píxeles) de la pantalla. Es decir, en el ZX Spectrum no se podía asignar un color diferente a cada pixel de la pantalla, sino a cada grupo de 8x8 píxeles. Con el tiempo, esa limitación en la coloración de los píxeles de la pantalla se convirtió en algo característico de ese ordenador.

