https://www.tvenserio.com/2024/10/06/chilevision-y-los-8-escalones-la-cueca-en-pelota/?feed_id=6385&_unique_id=67031bed83465
Lo que me pasa con las novelas turcas es que tanto el público, como también para los canales, este contenido finalmente es un acompañamiento. No se ha generado un valor agregado en torno a la promoción de la rica cultura turca, ni el público televidente se ha motivado a realizar esa interesante conexión cultural.
Hoy mismo, ante la crisis de inseguridad imperante se reflejan reacciones similares desde la otra parte de la vereda, todavía es tiempo para serenar nuestro temperamento y pensar de una manera calmada los asuntos que nos aquejan. No vaya a ser que el remedio termine peor que la enfermedad.
Los que creemos en el pluralismo de los medios de comunicación, en la crítica sensata y mesurada, y que al mismo tiempo hemos investigado las distintas realidades de países que vivieron procesos políticos similares, tenemos derecho a estar preocupados.
La modelo rusa, hoy radicada en Brasil, tiene razones de peso para estar tan molesta con la industria televisiva chilena: Hace veinte años la acusaron sin pruebas de haber ejercido la prostitución, en lo que fue uno de los errores más deplorables del periodismo farandulero de nuestro país.
Las salidas de Pitu Valenzuela y Yamila Reyna, y las contrapartes de la amenaza de Daniela Aránguiz de difundir un video sexual y Priscilla Vargas culpando a Maite Orsini de un asalto a pito de nada, demuestran que la televisión chilena está perdida en un pantano donde no tendrá escapatoria.