El artículo que os arreglará la mañana.
El artículo que os arreglará la mañana.
Esta semana terminé Apocalipsis Suave (reseña aquí), y la verdad es que si bien nada más terminarlo no me dijo mucho, tras un poco de reposo le vi varios aspectos bastante redentores. Tengo Microbe Hunters un poco en pausa, porque justo después de terminar con la novela de McIntosh cometí el error de abrir un libro que tenía mucho tiempo en la pila de pendientes: The Dawn of Everything: A New History of Humanity, de David Graeber y David Wengrow (enlace a la wikiepdia aquí). Es un intento de contar la historia de los humanos partiendo del punto entre la época en la que nos agrupábamos en pequeños grupos nómadas de cazadores-recolectores y la adopción de la agricultura y los asentamientos permanentes con una serie de premisas radicalmente opuestas a las aceptadas comúnmente. Pensaba que no iba a engancharme en el lector digital porque normalmente estos libros los leo 100% en papel, ya que ahí me resulta mucho más sencillo hacer anotaciones y resaltar pasajes, pero las ideas que introducen los dos autores me están pareciendo tan sugerentes que posiblemente le de una primera lectura en el Kindle y lo termine releyendo más adelante en papel.
Y vosotros, ¿qué vais a leer esta semana?
https://fsolt.es/2024/02/04/que-vas-a-leer-esta-semana-2024-02-05/
#ApocalipsisSuave #DavidGraber #DavidWengrow #TheDawnOfEverythingANewHistoryOfHumanity #WillMcIntosh
En Apocalpsis suave, Will McIntosh elige mostrar, de una manera bastante atípica, un apocalipsis en vivo y en directo. Digo atípica porque en esta historia el mundo no se va al garete con una explosión o una orgía de violencia, sino lentamente, debido a una serie de decisiones tomadas por el conjunto de la sociedad humana que, si bien no están listadas con mucho detalle, apuntan a un colapso del sistema capitalista tal y como lo conocemos hoy en día. Aunque menos espectacular, la gracia de esta elección (al menos en mi humilde opinión) es que resulta mucho más realista. Crisis climática, atentados con armas biológicas (virus de diseño y ecoterrorismo), alguna que otra escalada nuclear y una economía que entra en una recesión sin fin son los engranajes que hacen avanzar la historia de los protagonistas, un pequeño grupo de supervivientes (aunque de primeras ellos no se catalogarían así) que surfea como buenamente puede las olas de la historia. También resulta poco usual esa elección del autor de no enseñarnos un mundo tras la debacle (como hacen otras novelas distópicas como La carretera de McCarthy, por citar la que posiblemente sea más famosa dentro del género, o juegos como The Last of Us), sino a través de ese día a día de las personas, con cambios tan graduales que cuesta identificar cuando fue el momento exacto en el que el mundo se fue por el retrete.
Esas dos elecciones tan poco comunes (el apocalipsis suave y la narración mientras este ocurre gradualmente) son los puntos más fuertes de la obra, y creo que la habrían convertido en un título de culto si McIntosh se hubiera centrado en explorar esas ideas tan sugerentes (y potentes) en vez de desviarse tanto para contar los amoríos de Jasper. Es evidente que el autor se nutre de las características y peculiaridades del capitalismo y extrapola sus posibles efectos a medio y largo plazo, llegando a la conclusión de que la catástrofe es inevitable, tesis que conforma uno de los mensajes principales del libro. Sin embargo, veo una cierta contradicción en la premisa de Apocalipsis suave, ya que si bien McIntosh elige contarnos la debacle mientras esta ocurre, también decide obviar a una de las partes al no aportar o elucubrar nada sobre qué haría el propio sistema para mantener el status quo. Si que podemos ver como la vida de las personas empeora gradualmente sin que estas tengan opción de cambiar nada, pero ni los gobiernos ni las grandes corporaciones tienen un gran peso en la historia, y sus acciones y motivaciones se dan por hecho.
Si dejase aquí el análisis, podría parecer que la novela es simplemente una historieta con una muy buena premisa que termina descarrilando en una serie de encuentros sexuales, y aunque la verdad es que a primera vista fue lo que me pareció, creo que tiene un elemento redentor que le ha hecho subir un par de peldaños en mi escalafón. McIntosh introduce, utilizando uno de los virus de diseño, un tema totalmente tangencial al del apocalipsis suave. Este puede resumirse en la pregunta ¿qué es lo que nos convierte en humanos? La trama de Jasper y su búsqueda de una compañera corre en paralelo con un plan de una serie de científicos para intentar salvar a la humanidad de la extinción, que consiste, entre otros puntos, en inocular en masa un virus a la población. Este virus tiene el efecto de amansar al individuo, haciendo que sea incapaz de cometer actos violentos a la vez que le otorga un estado permanente de alegría. Toda la búsqueda y el sufrimiento de Jasper a lo largo de esos diez años podría haberse evitado con un pequeño pinchazo, pero vemos en varias ocasiones cómo las personas infectadas sufren esa especie de niebla mental típica de los antidepresivos que hace dudar sobre si siguen siendo ellas mismas. Y la verdad es que introducir ese dilema sobre si elegir la pastilla roja o la azul resulta interesante, y en esta historia presenta un dilema adicional sobre si la única manera de vivir en este mundo capitalista consiste en sufrir y resignarse a los vaivenes que están por venir, pero seguir siendo un individuo, u obnubilarnos con cualquiera de los virus que tenemos a nuestra disposición (redes sociales, consumo masivo de contenido audiovisual, o cualquiera que se os ocurra o esté por venir) y dejar de ser únicos.
En definitiva, una premisa muy interesante que trata temas que dan lugar a reflexiones profundas, pero quizás no del todo bien ejecutados. Creo que habría disfrutado la obra muchísimo más si esas dos mitades hubieran sido dos novelas individuales, o si la historia hubiera abarcado unas cuantas páginas más, pudiendo profundizar más en varios puntos que se me quedan un poco cojos. Aún así, una lectura rápida y amena, con varias escenas de acción bien escritas (aunque quizás demasiado gráficas para algunos lectores). Totalmente recomendable.
Puntuación: ★★★☆☆
Ficha:
Apocalipsis suave, Will McIntosh. 2011. 239 páginas.
https://fsolt.es/2024/01/31/apocalipsis-suave/
#análisis #ApocalipsisSuave #Libros #literatura #resenas #WillMcIntosh
Esta semana he seguido con Microbe Hunters, lo cual me ha servido para familiarizarme con la carrera que mantuvieron Emil Behring y Emil Roux por el descubrimiento de la vacuna de la difteria.
[…] they were not searchers for truth, but rabid, experimenting healers rather; ready to kill an animal of even a child maybe with one disease to cure him of another[…]
Me gustó especialmente el método deductivo que siguieron para localizar el origen de la enfermedad, que escapando de la tónica habitual en la época, no era una bacteria sino una toxina producida por una bacteria. También es impresionante la búsqueda de métodos para debilitar la bacteria y conseguir individuos inmunes a la toxina, con la posterior creación de una vacuna cuyo principio seguimos utilizando a día de hoy.
He leído también un poco más de la mitad de Apocalipsis Suave, de Will McIntosh. Aunque la premisa me resulta muy interesante (vivir el colapso de una sociedad mientras este ocurre), la ejecución no me está terminando de convencer. El libro explora un futuro muy cercano en el que el capitalismo acaba de cargarse la sociedad humana partiendo de una base bastante realista. Introduce además ideas interesantes, como por ejemplo lo difícil que es darte cuenta de estar viviendo dentro de un momento histórico, que me recordó mucho a la historia de la rana y la cazuela con agua subiendo poco a poco su temperatura, y como esta es incapaz de darse cuenta de lo que está pasando hasta que es demasiado tarde. Sin embargo, al menos en lo que llevo leído, el autor pasa más tiempo describiendo los encuentros sexuales del protagonista (creo que lleva un ritmo de una mujer distinta en cada capítulo) que explorando ese posible futuro al que nuestra sociedad parece ir encaminada con muy buen ritmo. Me recuerda a otros títulos postapocalípticos como La carretera de McCarthy, pero varios peldaños por debajo. Veremos si es capaz de ganarme en el último tercio…
https://fsolt.es/2024/01/28/que-vas-a-leer-esta-semana-2024-01-29/
#ApocalipsisSuave #EmilBehring #EmilRoux #MicrobeHunters #PaulDeKruif #WillMcIntosh
Esta semana he terminado El 19 de Marzo y el 2 de Mayo (ojo, tremendo cliffhanger se marcó Galdós, ¡en 1873!) y empiezo a ver una tónica en los episodios nacionales: la parte histórica me encanta y las escenas de acción son una delicia, pero toda la parte más novelesca (sobre Gabriel, Inés, etc.) se me hace bastante bola. No se si en las próximas entregas esa inversión en los personajes va a tener alguna recompensa, pero de momento no puedo evitar esa sensación agridulce de estar leyendo sobre un episodio histórico muy interesante junto a unos personajes que me importan más bien nada.
También he continuado con Microbe Hunters, adentrándome en las historias de Pasteur y Koch. Hubo un párrafo que me hizo reflexionar sobre una de las direcciones actuales en el campo de la microscopía:
«You’ll never convince the world about these murderous bugs until you can show them photographs,» Koch said. «Two men can’t look through one microscope at the same time, no two men will ever draw the same picture of a germ –so there’ll always be wrangling and confusion. […] But these photographs can’t lie–and ten men can study them, and come to an agreement on them.[…]» So it was that Koch began to try to introduce rime and reason into the baby science of microbe hunting which up till now had been as much a wordy brawl as a quest for knowledge
Microbe hunters – Paul de Kruif (capítulo 4)
Koch realizó su investigación sobre los microbios en la segunda mitad del siglo XIX, y se hizo muy famoso por descubrir los bacilos que causan la tuberculosis y el cólera, entre otros. Recibió el Nobel de medicina en 1905 (ese año en el que Einstein revolucionó la física) por sus trabajos sobre la tuberculosis, y fue el primer investigador en demostrar que una enfermedad específica es causada por un microorganismo específico. Lo que resuena conmigo de ese párrafo, al margen de la prosa de de Kruif (ese «introduce rime and reason…» es **chefkiss** ), es la reflexión sobre la necesidad de generar resultados rigurosos (en su caso, imágenes fieles a la realidad que no dependieran de la mano de un investigador) y repetibles (dos personas deberían de ver los mismos microorganismos si hacen el mismo experimento en dos ciudades distintas). Curiosamente, a día de hoy vivimos inmersos en la moda/burbuja del uso de algoritmos de post/pre-procesado de imagen que son capaces de proporcionar imágenes totalmente distintas del mismo espécimen en sucesivas capturas o de generar alucinaciones (esto es, imágenes con detalles que no existen en la muestra). Y todo eso sin contar que muchos de los modelos utilizados actúan como cajas negras difícilmente interpretables (en ocasiones, imposibles de interpretar).
Tengo también preparado un libro para ir leyendo en paralelo: Apocalipsis Suave, de Will McIntosh. Ya actualizaré con mi opinión en las próximas semanas.
Y tú, ¿qué vas a leer esta semana?
https://fsolt.es/2024/01/21/que-vas-a-leer-esta-semana-2024-01-22/
#ApocalipsisSuave #BenitoPérezGaldós #CienciaFicción #Divulgación #El19DeMarzoYEl2DeMayo #EpisodiosNacionales #Koch #Libros #MicrobeHunters #NovelaHistórica #Pasteur #PaulDeKruif #WillMcIntosh