Los hombres sufren en el interior de sus ilusiones. La raíz del sufrimiento es la ilusión; la ilusión deviene sufrimiento; padecemos por exceso de pensamientos, por exceso de preocupaciones, por perplejidad, por depresión, por sentirnos rechazados, por abrazarnos a un amor ardiente. Ardemos por alguien o por algo.
- Taisen deshimaru









