«La investigación sobre Zapatero respaldada por el Departamento de Seguridad Nacional estadounidense se interpreta en las cancillerías europeas como un mensaje dirigido a todos los gobiernos que se han enfrentado a Trump. En las cancillerías europeas circula una broma que de repente se ha vuelto muy seria: «El problema no es perder las elecciones. El problema es acabar en el punto de mira estadounidense». Y este es precisamente el clima que se respira en Bruselas, Madrid, París e incluso Roma tras el estallido del caso que está sacudiendo al ex primer ministro socialista español José Luis Rodríguez Zapatero, mentor político de Pedro Sánchez. Porque lo que hace temblar los palacios del poder europeo no es solo la investigación por tráfico de influencias, blanqueo de capitales y fondos opacos relacionados con el rescate de la compañía Plus Ultra. No.
»El detalle que ha dejado helado a medio continente es otro: la intervención directa del Departamento de Seguridad Nacional de Estados Unidos, el todopoderoso DHS, que ha colaborado oficialmente con la policía española aportando pruebas decisivas para la investigación. Traducido del lenguaje diplomático: Washington ha encendido el faro. Y cuando Washington enciende el faro, sobre todo en la era Trump, ningún líder europeo duerme tranquilo. En Washington, el verdadero objetivo político no sería solo Zapatero.
»El mensaje estaría dirigido sobre todo a Pedro Sánchez, uno de los pocos líderes europeos que en los últimos meses ha tenido el valor de desafiar abiertamente a Donald Trump y criticar a Israel incluso en plena escalada contra Irán. De hecho, el presidente del Gobierno español había denegado a Estados Unidos el uso pleno de las bases de Rota y Morón para las operaciones militares contra Teherán, lo que provocó un duro enfrentamiento con la Casa Blanca.
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