⏳"¿Cuánto tiempo se necesita para romper a alguien?"
Dicen que cinco… | Oscar De Los Reyes Marín | 15 comments
⏳"¿Cuánto tiempo se necesita para romper a alguien?"
Dicen que cinco meses no bastan para sufrir ansiedad, para sentir que se apaga la dignidad, que el pecho se cierra como una celda, o que el alma se sale del cuerpo en silencio. Dicen que es muy poco tiempo para hablar de “mobbing”, de “gaslighting”, de “estrés”, de “depresión”. Como si el trauma tuviera horario de oficina. Como si el sufrimiento tuviera que fichar.
Pero el daño no se mide en meses. Se mide en intensidad, en humillación, en el grado de violencia simbólica y emocional que recibe el cuerpo y la mente.
Y esto no lo dice la poesía. Lo dice la ciencia.
Desde la psiquiatría, el DSM-5 (APA, 2013) reconoce que los trastornos como el estrés postraumático, la ansiedad generalizada, el trastorno adaptativo o la depresión pueden ser reacción directa a eventos breves pero altamente estresantes. Basta una sola situación de extrema gravedad o una cadena de actos sutiles pero constantes —invisibles para el ojo externo— para disparar la respuesta neurobiológica del trauma.
Desde la neurociencia, sabemos que el sistema límbico, especialmente la amígdala, reacciona con hiperactividad ante la amenaza, activando el eje hipotálamo-hipófiso-adrenal (HHA) y generando una tormenta interna de cortisol, adrenalina y disociación. No importa si han pasado días o meses: si el sistema nervioso se sintió en peligro, el daño está hecho. (van der Kolk, 2014).
Desde la psicología organizacional, modelos como el de Leymann (1990) sobre el acoso laboral, o el de Hirigoyen (2001) sobre el hostigamiento moral, señalan que el mobbing puede tener efectos devastadores en semanas, si el entorno se vuelve insidioso, controlador, manipulador o excluyente. El tiempo no es lo relevante. Lo relevante es la violencia psíquica acumulada.
Desde la justicia, no existe ningún código que indique que un delito o una violación a la dignidad requiera una duración mínima para ser considerado real. De hecho, el Convenio 190 de la OIT (2019) establece que toda violencia o acoso laboral debe ser sancionada, sin importar su duración, si afecta la salud, la seguridad o el bienestar del trabajador.
Entonces, cuando un VERDUGO afirma que "cinco meses no bastan para sufrir", no está defendiendo la legalidad. Está repitiendo la lógica del agresor, minimizando, invisibilizando, negando. Porque, si aplicáramos ese razonamiento a otros contextos, diríamos que una violación de dos segundos no es una violación. O que una paliza de tres minutos no puede dejar marcas. Pero el cuerpo sí las recuerda. El alma también. Aunque la ley no lo mida.
Este es el problema del sistema cuando lo operan burócratas sin empatía: que necesitan pruebas, papeles, cronómetros. Pero el trauma no se imprime. No se archiva. No se adjunta. Se vive. Se grita en silencio. Se sobrevive desde la trinchera interior.
Y sí, pueden haberte destruido en cinco meses. Y en mucho menos.
La justicia real no está en el tiempo que duró.
Está en el dolor que dejó. | 15 comments on LinkedIn