¿Por qué cuando hay un problema (real o no) en Podemos, es de Podemos, pero cuando lo hay en Sumar, Más Madrid, etc, es de la izquierda, como concepto nebuloso?
(Sin entrar en la demonización y la magnificación de cualquier contingencia que sufre Podemos).
En resumidas cuentas, Prevost, como Bergoglio, pasables. Mejor ellos que un Ratzinger o un Wojtyla.
Muy potentes sus discursos en algunos asuntos de mucho calado (lamentablemente sin mucha repercusión real, como pasa con la mayoría de discursos potentes hoy en día).
Pero no hay que romantizar la ICAR desde la izquierda, ni mucho menos pensar que es una institución que se mueve en nuestras coordenadas, porque no es así.
¿Quién puede capitalizar esta suerte de recristianización tecnificada? Pues los mismos que hace unas décadas proclamaban que Españita era la reserva espiritual de Occidente.
Pero no creo que esto tenga ningún recorrido; se sobredimensiona porque la agenda ultra internacional se apoya folclóricamente en los supuestos valores cristianos de Occidente, y los oportunistas lo amplifican, moviéndose subrepticiamente, buscando no la salvación eterna, sino el aún más fabuloso ascenso social.
Los progres obsesionados con lo popular, porque su condición pequeñoburguesa les hace incapaces de reproducirlo (y hasta de entenderlo muchas veces), querían resignificar la bandera, o reivindicar el carácter social de ciertos eventos religiosos.
Pero como demuestra la visita de Prevost, ni siquiera después de dos papas progres consigues alterar lo más mínimo el núcleo del dogma católico, que es fundamentalmente reaccionario.
(Lo mismo se podría decir del nacionalismo).
(El comentario de Rabbani lo provoca que EE.UU. ha impedido la entrada en el país de un árbitro somalí, que fue elegido mejor árbitro africano de 2025.
También las notables violaciones de su obligación como sede del Mundial en lo concerniente a los visados de la selección de fútbol iraní.
La FIFA debería de haber retirado la condición de sede a EE.UU. cuando era evidente que cosas así podían pasar... Y a saber qué despropósitos veremos cuando empiecen los partidos).