Hagamos retroceder a los cadáveres del Estado fascista español, impidamos que los presos políticos se mueran dentro de la cárcel, declaremos una república sin bases yankies dirigida por el PCE(r), aprovechemos todas las luchas nacionales y populares, hagamos la revolución socialista en España.
En realidad, cuando los ricos reparten su dinero, casi siempre lo hacen de un modo que refuerza el sistema que para empezar les permitió amasar sus enormes e ilegítimas riquezas [5].
Y es poco probable que el cambio venga a través de un proceso político; como dice Lucy Parsons: “No nos dejemos nunca engañar con que los ricos nos vayan a dejar votar para arrebatarles sus riquezas”. Colin Jenkins justifica la expropiación con estas palabras [6]
Mantener el movimiento político de resistencia siempre fue una tarea árdua. Dicha tarea es esencial para llegar al estadío revolucionario. A veces no basta con estar y planificar un levantamiento armado. A veces las condiciones subjetivas no se dan. Por eso la violencia de la clase obrera tiene un límite. Las condiciones objetivas se dan ya desde hace mucho tiempo precisamente porque la represión y el terrorismo de Estado no tiene límites.
Las protestas de la semana pasada en Catalunya demuestran que con las organizaciones catalanistas ya no nos hace falta exponer el carácter fascita del Estado español, que ya no sólo es el PCE(r) el que está denunciando su verdadero carácter en solitario. Por eso gracias a estas acciones consecuentes tenemos a unos partidos socialfascistas españoles poniendonos a parir. Los mismos que no apoyaban al pacifismo de 2017 hoy condenan "la violencia de los CDR". ¿Quién está al servicio de la burguesía?