Como dice Assata Shakur: “Nadie en el mundo, nadie en la historia, ha conseguido nunca su libertad apelando al sentido moral de sus opresores”.
En realidad, cuando los ricos reparten su dinero, casi siempre lo hacen de un modo que refuerza el sistema que para empezar les permitió amasar sus enormes e ilegítimas riquezas [5].