Lo que diré a continuación no nace de un impulso corporativista: lo pensaba desde antes de ser profesora.
No creo que la sociedad se cambie desde las aulas. Ese eslogan me parece idealista, en el mal sentido, o en el sentido filosófico: no creo que los problemas de la sociedad se cambien simplemente inculcando ideas.
Oigo a menudo a gente apresurándose a señalar la educación como palanca para solucionar grandes problemas sociales. Esto es lo que critico: el solucionismo educativo. Eso no significa que no piense que un sistema educativo mejor es posible y que tenemos que presionar (familias y profesionales de la educación) por muchas mejoras.
Pero es que los centros educativos son lugares a menudo altamente masificados donde en muchos casos prevalecen los criterios organizativos a los pedagógicos. Y esto es, en buena medida, inevitable, porque es una característica estructural de la educación obligatoria como institución (pasa con otras instituciones, como las sanitarias). Es lo que tiene una sociedad de masas.
Y eso no es todo. La cosa es que vivimos bajo el gobierno de gigantes (grandes empresas, instituciones gubernamentales...) y me parece ingenuo creer que de verdad se pueden “combatir” sus malas influencias a golpe de currículo educativo. Muchos profesores estamos políticamente posicionados o socialmente concienciados y hacemos lo que podemos, pero la voluntad individual no es suficiente. Y tampoco el currículo.
Los chavales ya reciben charlas y formación sobre salud, igualdad, educación sexual... ¿Os digo lo que hicieron alumnos míos con la charla de educación sexual? Con unos panfletos muy informativos que les dieron hicieron aviones de papel y la clase quedó hecha unos zorros. ¿Digo con esto que es inútil y no aporta nada? Pues no. Algo habrá llegado a alguien, es infinitamente mejor que nada. Lo que digo es que ninguna asignatura podría contrarrestar la influencia de la cultura de masas (y no solo —en este caso— el porno, aunque también).



