¿Sabían que en el año 1892 Julio Verne describió un sistema de proyecciones ópticas flotantes dentro de una fortaleza que funcionaba de forma idéntica a las ilusiones visuales y los hologramas modernos?
En su novela de misterio titulada El castillo de los Cárpatos, el escritor francés narró la historia de una cantante de ópera fallecida cuya imagen aparecía de manera sorprendente cantando sobre una de las murallas del edificio, aterrorizando a los habitantes de una pequeña aldea cercana. La explicación de este supuesto suceso sobrenatural se desvela hacia el final de la obra, demostrando que la aparición era en realidad un truco visual plano creado por el dueño del lugar utilizando una pintura delgada sobre un cristal y un juego de luces con espejos ocultos.
Este mecanismo literario se basó directamente en los avances ópticos del siglo XIX, inspirándose en espectáculos reales de la época como el fantasma de Pepper, una ilusión que combinaba iluminación y vidrios inclinados para hacer aparecer figuras tridimensionales en los teatros. A través de este relato, Verne demostró cómo el uso inteligente de la tecnología física y las proyecciones luminosas podía engañar por completo el sentido de la vista humana, sentando un antecedente histórico claro para el desarrollo posterior de las técnicas de proyección y la holografía digital que se utilizan en la actualidad.
— A. Eldritch, Periodista, Locutor, podcaster y bloger del fediverso
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