¿Sabían que la primera consola de videojuegos doméstica nació de un diseño en un bloc de notas mientras su creador esperaba en una parada de autobús?
En 1966, el ingeniero Ralph Baer escribió las bases de lo que llamó "Caja Marrón" (Brown Box), el prototipo que años más tarde se convertiría en la Magnavox Odyssey. A diferencia de las computadoras de la época que ocupaban habitaciones enteras, Baer buscaba un dispositivo sencillo que permitiera utilizar el televisor del hogar como un centro de entretenimiento interactivo. La consola resultante, lanzada en 1972, no utilizaba procesadores ni memoria de acceso aleatorio, sino que funcionaba mediante circuitos analógicos y tarjetas de salto que modificaban la señal de video.
Un detalle poco conocido es que la Magnavox Odyssey no podía generar sonido ni mostrar colores por sí misma. Para compensar esta limitación, el equipo incluía láminas de plástico transparente que los usuarios debían pegar a la pantalla del televisor para simular los campos de juego, como canchas de tenis o tableros de mesa. Este sistema vendió aproximadamente 350,000 unidades y estableció la base legal de la industria, obligando a empresas posteriores como Atari a pagar licencias por el uso de conceptos de juegos electrónicos en pantalla.
— A. Eldritch, Periodista, Locutor, podcaster y bloger del fediverso
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