Pero claro, aquí hay negocio.
Mucho negocio. También influencias. Relaciones entre asociaciones, fundaciones, sindicatos y partidos políticos.
El modelo del libro de texto mueve millones cada curso. No es extraño que se defienda con tanto ahínco desde ciertos espacios.
6/10
Cuando el presidente de ANELE participa en estos relatos, quizá convendría dejar de hablar de “debate pedagógico” y empezar a hablar de lobby editorial.
Si publica un ministro de la derecha portugesa un libro en su defensa. ¿Debería darnos qué pensar? 7/10
El resultado no nos lo tiene que explicar ningún experto pedagogista. Todos conocemos centros donde el libro no es un recurso, sino el currículum real.
Donde innovar significa “no llegar a todo”.
Donde salirse del manual se percibe como riesgo. 8/10
Y ahí viene el efecto más preocupante:
El libro llega a proporcionanrnos la programación ya elaborada, lista para copiar y pegar en nuesta plataforma educativa
- El libro de texto desprofesionaliza
Reduce al docente a aplicador de materiales diseñados fuera del aula. 9/10

Porque decidir qué enseñar, cómo y para quién es el núcleo de la profesión docente.

Y eso se externaliza cuando el libro manda.
Y el problema no es externalizarlo, sino a quién le damos ese poder y a quién va a servir.
De ahí el interés de que los REA dejen de recibir 💸 10/10

BONUS:
No podemos dejar que "El florido pensil" se disfrace de sentido común y neutralidad pedagógica.
Basta de tomarnos por tontos a los decentes.
La concreción del currículo la hacemos nosotros y nosotras.