La primera vez que leí que la nave #Artemisa II iba a ir a la luna, pensé que, en efecto, iba a ir a la luna. Resultó que iba a orbitar por su cara oscura.

Ahora, ya sé que "ir a la luna" no significa "ir a la luna" sino a los alrededores. Ir a marte: ir a los alrededores de marte. Ir al bar: ir a los alrededores del bar. Ir a Madrid: pasearse por Segovia, Guadalajara, Cuenca, Toledo y Ávila.

Sin quitarle un ápice a tal maravillosa y fascinante aventura, qué importante es el lenguaje.

@jdelacueva

Desde mi desconocimiento del inglés, diré que podría ser un error de traducción
En latín tienen "ire ad urbem" ("ir hasta junto a la ciudad") e "ire in urbem" ("ir hasta dentro de la ciudad"). Pudiera ser, por tanto, que el "to" del inglés tuviera el sentido del "ad" latino y no nos hayamos enterado hasta ahora.

@microblogc Me parece interesantísimo el matiz que comentas.

Ahora bien, creo que en este caso "ir a la luna" se debe a ese lenguaje de brocha gorda que se impone a diario y olvida la posibilidad de precisión de nuestra lengua: Las sentencias ya no se revocan, se tumban, como también se tumban los recursos, que ya no se estiman o desestiman. Hay que releer a Lázaro Carreter 🙂