🎦 Acabo de terminar «La voz de Hind Rajab» y no puedo dejar de pensar en esa llamada real. Escuchar a una niña de 6 años suplicar entre tanques y cuerpos, sabiendo que su voz es auténtica, es insoportable. Y eso te rompe por dentro. No hace falta ser palestino para quedarse tocado emocionalmente.