«Dichosos los pobres porque vuestro es el Reino de Dios.
Dichosos los que tenéis hambre ahora porque seréis saciados.
Dichosos los que lloráis porque reiréis.
Dichosos seréis cuando los hombres os odien, cuando os expulsen, os injurien y proscriban vuestro nombre como malo, por causa del Hijo del Hombre. (Lc 6,20-22)»
Nadie ignora que con esa prédica no se merecía más que la cruz.
Igual los tiempos no han cambiado tanto. Tiempo de Dios en libertad crecía.


