¿Sabían que Ramsés II es el único faraón del antiguo Egipto que posee un pasaporte oficial emitido por el gobierno moderno de su país, el cual fue tramitado más de tres mil años después de su muerte?
En 1974, un grupo de científicos egipcios detectó que la momia del faraón estaba sufriendo un acelerado proceso de deterioro causado por la proliferación de hongos. Para salvar los restos, se determinó que era necesario trasladarlos a París con el fin de someterlos a un tratamiento de radiación gamma. Sin embargo, las leyes francesas exigían que cualquier individuo, vivo o muerto, contara con documentos de identidad vigentes para ingresar legalmente al territorio nacional.
Ante esta situación burocrática, las autoridades de Egipto emitieron un pasaporte real para la momia, el cual incluía su fotografía y los datos legales correspondientes. En el apartado dedicado a la ocupación o profesión del titular, los funcionarios escribieron la descripción: "Rey (fallecido)".
El viaje se concretó en 1976 y, al aterrizar en el aeropuerto de Le Bourget, los restos de Ramsés II fueron recibidos con todos los honores militares que dicta el protocolo para la llegada de un jefe de Estado. Tras completar los procedimientos de conservación, la momia regresó al Museo Egipcio de El Cairo, donde permanece hasta hoy como el único soberano de la antigüedad que cruzó fronteras aéreas internacionales bajo el amparo de un documento de viaje oficial.
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