Hace 84 años que en Alicante, su pueblo y el mío se me murió como del rayo, Miguel Hernández a quien tanto quería.

Miguel Hernández, el poeta del pueblo, el poeta inmortal a quien un carnívoro cuchillo de ala dulce y homicida sostuvo un vuelo y un brillo alrededor de su vida.

¡Poeta!, que además vas a salir en mi próximo libro.