Nada se puede reprochar a los políticos y políticas de izquierda que deciden abandonar la vida pública tras sufrir el brutal acoso mediático, judicial, etc, de la derecha y la extrema derecha.
Pero aquellas que, como Mónica Oltra, deciden plantar cara al fascio a pesar de todo, a esas tenemos que apoyarlas, sostenerlas, y procurar que no se encuentren tan solas cuando vuelvan a ser objetivo de la infamia reaccionaria.