𝑾𝒐𝒏𝒅𝒆𝒓 𝑾𝒐𝒎𝒂𝒏: 𝒍𝒂 𝒔𝒖𝒑𝒆𝒓𝒉𝒆𝒓𝒐𝒊́𝒏𝒂 𝒄𝒐𝒏 𝒖𝒏𝒂 𝒉𝒊𝒔𝒕𝒐𝒓𝒊𝒂 𝒎𝒖𝒄𝒉𝒐 𝒎𝒂́𝒔 𝒓𝒂𝒓𝒂 𝒅𝒆 𝒍𝒐 𝒒𝒖𝒆 𝒑𝒂𝒓𝒆𝒄𝒆
En 1941, el creador de cómics William Moulton Marston estaba cansado del típico héroe que lo arreglaba todo a golpes.
Quería justo lo contrario: alguien fuerte, sí, pero también justo, inteligente, femenino… y con un punto claramente sensual.
No era casualidad, era una idea muy pensada.
Se inspiró en figuras como Emmeline Pankhurst y en sus propias teorías psicológicas sobre dominación y sumisión.
Así nació Wonder Woman, una princesa guerrera de Themyscira con habilidades sobrehumanas, armadura mágica… y un concepto detrás bastante más complejo de lo que parece.
Debutó en Sensation Comics en junio de 1942 y se convirtió rápidamente en un icono.
Con los años, la interpretaron actrices como Lynda Carter y Gal Gadot, pero lo interesante no está solo en la pantalla… sino en todo lo que había detrás.
Porque Marston no era solo guionista.
Era psicólogo… y el inventor del polígrafo, el detector de mentiras.
De ahí sale directamente el famoso Lazo de la Verdad.
Nada de magia sin más: era su obsesión con la verdad convertida en objeto.
Y aquí empieza lo realmente jugoso.
Marston publicó en 1928 Emotions of Normal People, donde desarrolló el modelo DISC (Dominancia, Influencia, Sumisión y Cumplimiento), que aún se usa hoy.
Pero su teoría más polémica era otra: creía que el mundo sería mejor si las personas aceptaban someterse a una autoridad… pero una autoridad amorosa.
Y esa autoridad, según él, debía ser femenina.
Sí, así de claro.
Y eso se refleja directamente en los cómics.
En los primeros años, Wonder Woman aparece atada, encadenada o amordazada constantemente.
No era casualidad ni “para darle emoción”: Marston creía que el bondage tenía un valor educativo.
Para él, la libertad solo se entendía después de la restricción, y la sumisión a una mujer fuerte era el camino hacia una sociedad más pacífica.
Hoy suena raro.
En los años 40… también lo era.
Su vida personal no se quedaba atrás.
Estaba casado con Elizabeth Holloway Marston, una mujer brillante (psicóloga y abogada) que, según muchos, fue la verdadera mente detrás de Wonder Woman.
De hecho, cuando él planteó crear un héroe distinto, ella le soltó algo que cambió todo: “hazlo mujer”.
Pero no estaban solos.
Vivían también con Olive Byrne, exalumna de Marston, en una relación poliamorosa totalmente secreta para la época.
Y no era algo puntual: formaron una familia real.
Tuvieron hijos entre los tres, vivieron bajo el mismo techo y mantuvieron la fachada de que Olive era una “pariente viuda”.
Detalle curioso: los famosos brazaletes de Wonder Woman vienen directamente de los que Olive llevaba siempre puestos.
Y aún hay más.
Olive era sobrina de Margaret Sanger, una de las figuras clave del feminismo en EE. UU.
Eso explica por qué el personaje tenía una carga política tan marcada desde el principio.
En total, Marston tuvo cuatro hijos: dos con Elizabeth (Pete y Olive Ann) y dos con Olive (Byrne y Donn).
Todos crecieron juntos como hermanos, sin saber realmente la verdad al principio.
Elizabeth incluso adoptó a los hijos de Olive para protegerlos legalmente.
Y lo más sorprendente: tras la muerte de Marston en 1947, las dos mujeres siguieron viviendo juntas durante casi 40 años más.
No fue un experimento raro que salió mal.
Funcionó.
Mientras tanto, fuera de casa, el personaje empezaba a generar polémica.
En los años 40, los cómics estaban bajo lupa.
El psiquiatra Fredric Wertham inició una campaña feroz contra ellos, y Wonder Woman era uno de sus blancos favoritos.
Decía que fomentaba el lesbianismo, el sadomasoquismo y que era peligrosa para los niños.
La editorial DC Comics empezó a ponerse nerviosa.
Intentaron apartar a Marston, pero él jugó bien sus cartas: usó su prestigio académico y sus teorías para justificar todo.
Básicamente convenció a la editorial de que sus cómics tenían valor educativo.
Mientras vendiera millones, le dejaron en paz.
Pero en cuanto murió, no tardaron ni un segundo en cambiarlo todo.
Eliminaron gran parte del contenido feminista y psicológico.
Wonder Woman pasó de ser una figura poderosa a algo mucho más convencional: historias más suaves, menos polémica… incluso llegó a centrarse en cosas como casarse con Steve Trevor.
Un giro bastante evidente.
Sobre sus hijos, la historia también tiene su punto.
Crecieron en ese entorno “secreto”, creyendo que todo era normal.
Con el tiempo descubrieron la verdad, pero no hubo ruptura familiar ni drama exagerado.
Siguieron unidos toda la vida.
Pete Marston, de hecho, se encargó de proteger el legado de su padre y de que se reconociera el papel de Elizabeth y Olive.
SIGUE ↘️




