El gobierno debería de dejar de anunciar decretos grandilocuentes que no tienen ninguna posibilidad de ser aprobados en el Congreso. Con el tope a los alquileres vamos a vivir de nuevo el sainete de la reducción de jornada, que independientemente del relato, no creo que aporte mucho a los partidos del gobierno.
(Dicho sea de paso que congelar el precio de los alquileres, cuando ya están carísimos, no es una medida que vaya a tener mucho impacto.
El gobierno tendría que intervenir con mucha más decisión y contundencia en el mercado de la vivienda, pero eso casaría mal con su querencia por el rentista).