El petrodólar es uno de esos delitos tan grandes que la gente ya ni se da cuenta de que existe.
Como el colonialismo.
Como la esclavitud.
Como las sanciones económicas y los bloqueos.
Se ha inculcado al mundo la idea de que es normal que, si dos países que no son los yanquis comercian con un recurso que no es yanqui, deban postrarse ante el dólar yanqui antes que nada.