Joder, que bonito
Joder, que bonito
"—¿Y bien? ¿Eso es todo?
—¿Cómo que si eso es todo?
—¿No tienes nada más que decir? ¡Este es un momento trascendental, pedazo de gordo idiota! Haz el favor de escurrir tu cerebro de tanta cerveza, mortal, y di algo propio de tu pueblo. ¡Estás frente a un dios! Di algo con elocuencia, para la posteridad. ¡Sé profundo!
—Profundo... eh.
Temple guardó silencio durante un largo momento. Escrutó los adoquines en la entrada del callejón. Luego alzó la cabeza cubierta por el yelmo, se encaró al dios y dijo:
—Que te follen."
"—Algunas necesidades son tan patéticas que no pueden ser satisfechas por nada excepto el asesinato. No me refiero a aquellos que cazamos por necesidad. En ese caso, no se trata más que de comida. Pero, afrontemos la verdad, en el mismo momento en que uno empieza a organizar campos de labranza y a criar ganado, la necesidad de cazar para encontrar comida desaparece.
—El rey también mencionó que era su modo de adorar la naturaleza.
—¿Destruyéndola?
—Justo lo que yo pensé, humano. Pero aun así, ¿acaso no es la destrucción vuestro modo de adoración favorito?
—Bueno, esa es una observación, si bien un tanto dolorosa, acertada. Sin embargo, considera lo siguiente: al matar y disecar a aquellos niños, ¿acaso no estabas expresando la misma detestable arrogancia que tanto te ofendió en primer lugar?
—Era más bien un experimento para ver si yo también podría sentirme una con aquellos a los que había matado. Por desgracia, nada sentí. Lo único... tristeza. Me entristecía tener tanto poder en mis manos y usarlo solo para fines destructivos. Y sin embargo, descubrí algo más, una verdad sobre mí misma, de hecho. Hay placer en el acto de destruir, un placer de lo más sórdido. Sospecho que esto es lo que esos asesinos crónicos confunden con la idea de «unidad».
—Es probable que tengas razón.
—Porque, de hecho, no son particularmente inteligentes.
—Suponía que llegarías a esa conclusión tarde o temprano.
—¿Por qué?
—Bueno, parece que sientes la necesidad de justificar nuestras muertes, y a pesar de que sientes compasión por las bestias menores de este mundo, tu definición de «bestias menores» no incluye a los humanos. Y sin embargo, irónicamente, tu justificación se apoya en la misma idea de superioridad arrogante que encontraste tan repulsiva en aquella familia real. La bestia que poco más entiende puede recibir muerte con impunidad. Por supuesto, esa idea carece por completo de lógica, ¿no es cierto?"
"—Qué idea tan deprimente. ¿Recuerdas esas patéticas necesidades de las que hablaba antes? Todas se reducen a eso, a poder. El rey mató a aquellos animales porque tenía el poder de hacerlo, y porque expresar ese poder lo hacía sentirse bien. Sin embargo, esa sensación nunca dura mucho, así que se ve obligado a seguir matando. Me resulta patético. Y todo lo que me has dicho aquí, bueno, en realidad no es más que la misma mierda. Mediante tu voz y la hechicería, intentarás llenar ese vacío en tu alma, el vacío que supone tu hambre de control... cuando la amarga verdad es que no tienes el menor control, y que el universo está destinado a tragarte exactamente igual que se traga a todo lo demás."
Deja de hypear la batalla final, esto parece el Smash Bros de tanta gente que está aquí
Darme cuenta de que quedan menos de quinientas páginas y ya está pareciendo esto el arco del asedio a Coral
Forzades a hacer bebes porque nos aburrimos
Diálogos de malos:
"—¿Qué son los lobos, sino perros a los que todavía nadie ha molido a palos hasta someterlos?
Ella frunció el ceño.
—Su causa es justa.
—Lo es, de facto, hermano. Sin embargo, el salvajismo carece de disciplina. Cada acto salvaje ha de ser controlado, hay que darle una dirección, un foco. Nosotros habremos de ser la mano que los guíe.
—Como tú digas, hermana."
"No habría ninguna conveniente reescritura de la historia, una práctica más que usual entre los humanos. No se inventarían mitos de pasadas glorias y honores que jamás existieron. Los crímenes que se cometieron en aquel entonces seguían siendo tan sórdidos como los que se cometían ahora, o los que se cometerían pronto. En el momento de la matanza, nada de aquello importaba de verdad. No tenía la menor relevancia quién había lanzado el primer golpe hacía tantos miles de años. Lo único que contaba era quién lanzaría el último."
"—Cualquiera diría que un puñado de tribus asoladas por siglos de derrotas, clanes con enemistades y odios mutuos... cualquiera diría, ¿verdad?, que prestaríamos oídos a la sabiduría y la mesura... que prestaríamos oídos a sus advertencias sobre la autodestrucción hacia la que nos encaminábamos."
"—Elegisteis el camino del cobarde.
—Puede que vos lo veáis así. Quizá es lo que muchos hicieron, y siguen haciendo. Pero al menos yo lo hice para salvar a mi pueblo. Eso es algo que solo comprendió el caudillo, porque no me persiguió, ni siquiera cuando tuvo la oportunidad."
"—Entonces ¿crees que no podemos ser mejores de lo que somos aquí y ahora?
—Algo por el estilo, sí.
—¿Y si te dijese que los malazanos pretenden cambiar eso, que pretenden elevarse, ser mejores? ¿Y si te dijese que, a pesar de haber caído en el pasado, ahora desean volver a alzarse? Una vez más, quizá por última vez. No solo por ellos mismos, sino por todos nosotros."
"Se decía que en los momentos previos a la muerte llegaba una suerte de aceptación, una voluntad de ver el final, y una indiferencia hacia la angustia y el dolor de los vivos. Si yo ya lo he aceptado, ¿por qué vosotros no? Estas son las verdades, ¿entendéis? Mi indefensión es la respuesta a ellas. Me reiría, pero en la risa reside el dolor. Os bendeciría, pero en la bendición reside la pérdida. Nadie quiere partir así, pero claro,
nadie quiere partir.
¿Acaso no lo ves? En todos tus tensos momentos... aunque, ¿no son tensos todos los momentos?... en todos ellos, desperdicias la oportunidad de alcanzar la paz. La calma de todas estas certezas, las que la muerte nos otorga, y ni siquiera con la muerte podemos compartirlas. No tenemos nada que ofrecer.
Esta vez. Todo ha pasado. No es mi pasado. Y con mi pasado, nada puedo hacer."
"Un rival. No lo habían matado por comida. No. Lo habían matado por existir, habían matado la presunción de su competición. El depredador lucha hasta el último aliento. Se niega a rendirse. Aunque le den caza. Aunque lo acorralen. Mirad esos colmillos al aire. Oíd su furia, su miedo, su noble desafío.
Tú comprendiste todo esto. Comprendiste la tragedia profunda, ineludible, de la bestia cazadora, la que se atreve a desafiar nuestro dominio.
Yo no pretendía quitarte la vida."
"Ni siquiera los muertos conocen el final de la guerra."
"—No hay cadenas en ese trono...
—¡Sí que las hay!
—No. Y no existe ninguna ley que te obligue a sentarte ahí hasta el fin. ¿Por qué darles la gloria de arrancarte de ahí, el placer de ver sangre fresca derramada sobre los escalones del estrado? ¡A la mierda con ellos! Ven conmigo. Muere con los que darán sus vidas para protegerte.
Ella apartó la mirada.
—No sé cómo pelear.
—No importa."
"—¿Cómo podré soportarlo? ¿Verlos morir?
—Te quedas ahí sentada batallando tu propia guerra. Si en tu imaginación su muerte es más fácil de sobrellevar es porque no ves la sangre. No oyes los gritos. Ni siquiera te dignas a presenciar el precio que pagan."
Me estoy imaginando a Anomander Rake como Benson de Historias Corrientes/Un Show Más, de coger al primer que le sirva y encargarle una mierda imposible
Ahora entiendo el sentido narrativo y simbólico de la muerte de Rezongo, que me imagino que volverá como muerto porque los Abrasapuentes le conocen y tiene veinte espíritus guerreros tribales a sus espaldas
La cosa es que él era la ira del civil superviviente en concreto de un miliciano, de querer poner fin a todas las guerras con la violencia salvaje, y como estamos viendo en la trama de los Cazahuesos la violencia sola no es suficiente porque la guerra ya es experta en ese campo
Me da cosa porque faltan menos de 500 páginas para terminarlo y sospecho muy fuerte que habrá personajes que no vamos a volver a ver y sus movidas quedarán inconclusas
500 páginas pero parece que la cascada de luz va a terminar en breve, aunque con esta saga yo no apostaría a que fuera así
"Es la última resistencia. Eso es lo que es. Siguen viniendo. Seguimos aguantando. Todo un pueblo frente a frente con la aniquilación.
De pronto quiso dar media vuelta, volver a la ciudad, al palacio, a la sala del trono, y... y ¿qué? No es culpa suya. Ella nunca quiso nada de todo esto. Dioses, reina, comienzo a entender tu locura. Nadie aquí aceptará la rendición, sin importar lo que digas. Podrías abrirte la garganta en ese trono y no importaría. Esta gente moriría defendiendo un cadáver. Un cadáver en un trono, en el cadáver de una ciudad. La causa hace tiempo que dejó de significar algo.
Debería haberlo visto."
"Alguien había tomado el control de su cuerpo. De sus piernas, que ahora le conducían hacia la playa; de sus ojos, que buscaban un paso a través de los pálidos e inmóviles cadáveres; de la mano que sujetaba el arma y del antebrazo que aguantaba el peso del escudo... ya no le pertenecían, ya no respondían a su voluntad. No te aventuras a voluntad en una batalla como esta. ¿Cómo sería posible? No, otra fuerza te lleva, te mueve como un peón, como una marioneta. Y te ves avanzando, y no te lo crees, perplejo. Y todo ese miedo se vacía, solo queda un lugar hueco. Y el rugido de fuera se disipa en el rugido interior, tu propia sangre, tu aliento, y ahora tu boca está reseca y matarías a tu propia madre por un trago de agua. Pero claro que no lo harías, porque eso no estaría bien, y ese pensamiento te da risa. Pero si te ríes sabes que perderás la cabeza, sabes que si esa risa comienza no podrás detenerla.
¿Fue así en mi primera batalla? ¿Por este motivo no recuerdo demasiado, tan solo instantes congelados, instantes que te agarran del pescuezo si los miras demasiado? ¿Que te obligan a ver aquello que no quieres ver, recordar lo que has suplicado olvidar?
¿Así es como fue?"
"No se quebrarán, no se rendirán... todos aquellos que ahora resisten con él. En cambio, mueren sin cesar junto a él.
Ella era una cosa de pura ceniza y sangre, moldeada en algo con una silueta vagamente humana, templada por los huesos aplastados de sus ancestros, y siguió en la batalla, porque su hermano no se rendiría, porque el límite era la cascada de Luz, y la herida ahora se había convertido en el lugar donde todo quedaría decidido."
"¿Por qué esperé? ¿Por qué me resistí?
¿Por qué creí que mi libertad tenía algún valor? ¿Por qué pensé que tenía el derecho de escoger mi destino? ¿O de escoger negarlo?
Solo los vencidos se arrodillan. Solo los esclavos, los que ponen sus vidas en manos de otros.
Mas ahora... lo haría. Para salvar a mi gente, estos remanentes lamentables. Venid a mí. Contemplad cómo me arrodillo."
"—Soy un espectro entre tantos otros, y aquí solo hay fantasmas. Si vamos a ser olvidados, la ciudad debe caer. Si vamos a ser perdonados, la ciudad debe tragarse nuestros crímenes. Si vamos a ser polvo, la ciudad debe ser ceniza. Así es como debe acabar."
"—Me uní a ellos —dijo el hombre, y entonces levantó una mano destrozada y dijo—: No fue ningún crimen. Porque, veréis, soy el último que queda. Todos han muerto. Todos (...).
—¿Qué enemigo ha venido a por nosotros? —preguntó su hermano, los ojos bien abiertos en un rictus de terror.
—Ninguno excepto el que siempre ha estado con nosotros, amigos. Reflexionad sobre mis palabras. Cuando matas a un animal, cuando cazas como lo haces ahora y la sangre se derrama. Cuando acechas al animal a punto de morir, ¿no veis su mirada desafiante? ¿Su esfuerzo por resistir hasta el último instante? ¿Los pataleos, los intentos de levantar la cabeza, la sangre que brota de sus fosas nasales?
Ellos asintieron. Lo habían visto. Y cada vez habían sentido algo que llenaba sus corazones, un nudo en las gargantas. Uno tenía que contenerse ante aquello. Las cosas eran como eran.
—Benditos los jaghut —dijo el extraño, reclinando la cabeza. Rio, pero fue breve y frágil—. ¿Por qué desafiar a la muerte cuando no puedes más que fracasar? Ellos os dirían el motivo. No. Os lo mostrarían, si tuvierais el coraje de observar, de estar con ellos, de comprender quién es el verdadero enemigo de toda la vida. —Su mirada la encontró, a ella sola, y de nuevo consiguió sonreír—. Ahora moriré. Yo... fracasaré. Pero os lo ruego —y sus ojos titilaron, y ella vio que eran hermosos, especialmente ahora—, un beso. Muchas mujeres me maldijeron en mi juventud. Incluso las que me amaban.
Ella vio que la vida se escapaba de aquellos ojos, así que se aproximó antes de que se fuera. Con un suave beso. Su aliento era de sangre. Sus labios cuarteados, pero cálidos.
Ella mantuvo el beso a medida que la calidez se desvanecía. Lo sostuvo para darle todo lo que pudo.
Su hermano la apartó, la abrazó como solía hacer cuando era mucho más joven, cuando no era tan cautelosa con su propio cuerpo.
Tomaron la armadura antes de dejar el cuerpo a la naturaleza. Y ella reclamó la armadura para ella. Por el beso."
"Aparte de las compañías de élite, apenas quedaba ningún otro soldado. Esta boca de hierro ha devorado la población de una ciudad entera. Mirad bien, mis parientes, y preguntaos esto: ¿sobre quién gobernaréis ahora? ¿Quién os servirá en vuestras haciendas? ¿Quién cultivará la comida, quién la servirá, quién tejerá los ropajes, quién limpiará vuestros orinales?
Nada de todo aquello era real. Ya no. Y toda la ordenada precisión de la existencia estaba en pleno caos, un desastre sanguinolento. No quedaba nada por discutir, no había argumentos en tira y afloja, ni pausas a tiempo para dar un paso atrás y observar antiguos tapices en las paredes y rezar por la orientación de ancestros heroicos.
Saranas estaba destruida, y cuando esto terminara quedaría vacía."
"Todos los que vuelven del otro lado ya no son súbditos."
"El hombre sonrió, la vista puesta en el arma en la mano de Aparal.
—Adelante.
—No, tú no, soldado. —Señaló con la hoja de la espada, el gesto abarcaba a un grupo de heridos—. Los mataré, uno tras otro, hasta que respondas.
—¿No lo ves, señor, por qué te rechazo? Ya nos has matado. Mírame. Ya estoy muerto. Para ti. Para el mundo. Así que vete a la mierda. No, mejor, ve al otro lado. Mira por ti..."
¿Cómo debe de besar un t´lan imass?
"—Todos acabamos en algún lugar."
"Y entonces, la reina se arrodilló. No ante la Primera Orilla, no a ese horror, sino ante su gente."
"Pero le estaban robando aquel último acto, de aquel viaje de amor y pena, y la injusticia de todo aquello aulló en su corazón."
Momento Ahhhhhh, de estar leyendo varios párrafos hasta acordarte de que estaba relacionado con el foreshadowing
"Zevgan Drouls mató al titular de su deuda, y después a toda la familia del bastardo. Quemó toda la finca y con ella los documentos de cientos de familias a los que había estafado con el endeudamiento un hombre que pensó que tenía el derecho de hacer lo que le diera la real gana con tantas vidas como pudiera encadenar y engrilletar. Zevgan fue y quemó el banco, y después el Archivo... bueno, la mitad, para estar seguro, pero la mitad correcta.
Nadie podría demostrar nada, porque no era un idiota. De todos modos, las suficientes sospechas se amontonaron a sus pies, las suficientes como para mandarlo a las prisiones de las islas. Donde pasó los últimos veintiún años de su vida, hasta el éxodo. Hasta la marcha. Hasta esta maldita orilla.
Era demasiado anciano para pelear en las formaciones, así que estaba en el terraplén más arriba de la Primera Orilla, junto con una docena o más de los hijos de la guardia. Los débiles, los viejos, los medio ciegos y los medio sordos. Tras ellos, acurrucados en la penumbra de la linde del bosque, estaban todos los pequeños y las embarazadas, y todos aquellos demasiado viejos o, cada vez más, demasiado heridos para seguir luchando... y había muchos de aquellos.
Zevgan y su grupo (y la decena o más de pelotones) esperaban morir defendiendo a los niños, a los pequeños y a los demás, pero era en los niños en lo que Zevgan no dejaba de pensar.
Bueno, no sería una gran defensa, lo sabía, todos lo sabían, vaya, pero no importaba. ¿Por qué debería importar? Ahí detrás solo son niños, que nos miran con ojos asustados. ¿Qué más cuenta?"
"—Ya me has oído —dijo Zegan—. Lo hice. Todo. Y lo haría otra vez. De hecho, si no me hubieran encajonado en esa isla no habría parado. Hubiera quemao todos los bancos, todos los archivos, todas las propiedades engordadas con sus gordos prestamistas y sus gordas esposas y esposos y sus quehaceres de gordos.
—Asesinaste a inocentes, Zev, eso es lo que hiciste. Tendrían que haberte colgao.
—Colgado. Torturado, sacarme las entrañas, poner mis cojones a la parrilla y picar en dados mi polla, sí. El Errante sabe qué hay en meterse con las cosas hechas para la gente poderosa, ya que no hay peor crimen que ese, y también se asegurarán de ser los primeros en decírtelo."
Mierda, como odio cuando predigo cosas
"Nos quedamos a observar los cuerpos trastabillar y caer por los anchos escalones. Media ciudad estaba en llamas y en las granjas los esclavos aterrorizados arrastraban los cuerpos enfermos hasta gigantescas pilas mientras que los encendedores cubiertos con bufandas echaban aceite y prendían fuego a los montones de carne pútrida, hasta que las columnas negras marcharon como demonios por toda la región.
En los canales había tantos cadáveres que vimos a un niño harapiento evitar el puente para tratar de gatear a través, pero solo logró cruzar la mitad antes de caer, y lo último que vimos de él fue una mano agitarse desesperada hacia el cielo, antes de hundirse.
La mayoría de los bebés deformes y marchitos ya habían sido sacrificados, un acto más de misericordia que vergonzoso, aunque había muchísimo por lo que avergonzarnos, y ¿quién iba a decir lo contrario? Los animales ya no estaban, los cielos estaban vacuos de vida, las aguas envenenadas, y donde hubo una vez el paraíso ahora reinaba la desolación, y todo a causa de nuestra honesta voluntad.
El último par de políticos cayeron con las manos engarfiadas en la garganta del otro, seguidos de lamebotas frenéticos y apologistas profesionales que buscaban una salida, aunque no existía ninguna, y pronto se ahogaron en su propia mierda.
En cuanto a nosotros, dejamos nuestras picas ensangrentadas contra el pedestal del monumento derruido que estaba de cara a aquellos escalones, nos sentamos en las ruinas y charlamos sobre el clima.
El informe de Sadakar
La caída de Inderas"
"—¿Acaso el padre no se arrodilla ante la mujer? ¿Durante un parto? ¿No se inclina por la fortaleza que él mismo no tiene? ¿No mira a los ojos de la mujer que ama y ve un extraño y terrible poder? ¿Cómo ni siquiera le ve a él, cómo mira al pasado o, mejor dicho, cómo mira adentro? ¿Acaso un hombre no necesita una dosis de humildad? ¡Dime que te niegas a verla otra vez, una última vez en tu vida! ¡Se testigo!"
"Hay una madre esta noche
en el desierto de sueños
bajo las estrellas incandescentes
y soldados que marchan donde
ellas los conducen por un sendero muerto
en esta verdad unidos
lejos de los cuerpos en la zanja
ella mira allí donde fallamos
y el cielo es infinito
la seguimos en nuestro nacimiento
uno que aún está por venir
hay una madre esta noche
que lidera un ejército de niños
¿qué le pediréis
cuando despierte el alba?
¿Qué le exigiréis
que ella os dé
solo si puede?
Hay una madre en la noche
para un niño perdido en la negrura."