"Tengo un poema para ti."
"Tengo un poema para ti."
"¿Es cierto, entonces, que todas las madres están condenadas a fallar? ¿Y que todos los padres deben irse para no volver a ser vistos?""
"Teníais razón al emprender esta guerra.
Pero no la teníais al pensar que podíamos ganarla. No se puede librar una guerra contra la indiferencia. Ah, escuchad las tonterías que digo. ¿Estoy muerto ya? No, aún no."
"Hemos conseguido que ni los dioses puedan vernos. Ni los dioses ni el enemigo ante nosotros. Entiendo la razón de esta maniobra. La entendí en su día y la sigo entendiendo. Aun así, míranos... somos humanos. Mortales. No somos mucho más fuertes que cualquier otro. Por más que hayas querido que seamos más de lo que somos, más grandes, parece que no podemos estar a la altura de tus expectativas.
Tampoco de nuestras propias expectativas. Y esto es lo que más nos está aplastando ahora. Aun así, yo todavía no estoy muerto."
"—Encontramos a los chismosos y los matamos. Todo empieza siempre con los que no pueden mantener la boca cerrada, los que se quejan por todo, los que caldean el ambiente y pinchan a los estúpidos para que hagan algo estúpido. Con la esperanza de que todo salte por los aires."
"—Nos traen dignidad (...). ¿Por qué crees que hay tantos de nosotros que la odiamos? ¿Por qué crees que algunos no soportamos ni verla? Porque nos muestra cosas que no queremos que nos recuerden, porque no hay nada más duro para muchos de nosotros que encontrar esa dignidad. Nada. Así pues, nos enseñan cómo se puede morir con dignidad. Nos lo enseñan muriendo ellos mismos, dejándonos morir mientras nos observan."
"—Hace mucho que dejamos de ser un ejército... y no, no sé qué es lo que somos ahora. No creo que haya una sola persona en este mundo que sea capaz de darnos un nombre."
"—No lo vamos a conseguir (...). Están hechos de todo lo que hemos dejado atrás y abandonado en nuestras vidas, de nuestra dignidad, nuestra integridad, nuestra verdad. De todo eso (...). No nos hemos portado bien con lo mejor que había en nosotros, ¿verdad?"
"Quizá el deseo de ayudar no era más que una crueldad."
"—Lo que pasa es que no veo qué consuelo supone compartir sufrimiento.
—Si no puedes encontrar consuelo, encuentra al menos fuerza.
—¿Para seguir soportando ese sufrimiento? ¿Por qué habría de hacer algo así?
Sí, ¿por qué? ¿Tienes respuesta para eso? ¿La tiene alguien?"
"Ahora es el momento de encontrar una mentira que valga la pena. Y si mi nombre ha de ser maldecido en los últimos alientos de estos humanos, que así sea. Mi crimen ha sido la esperanza. Mi castigo será verla fracasar.
Sin embargo, los t’lan imass han resistido semejante castigo durante largo tiempo y el fracaso de la esperanza tiene un nombre: se llama sufrimiento."
Joder, que bonito
"—¿Y bien? ¿Eso es todo?
—¿Cómo que si eso es todo?
—¿No tienes nada más que decir? ¡Este es un momento trascendental, pedazo de gordo idiota! Haz el favor de escurrir tu cerebro de tanta cerveza, mortal, y di algo propio de tu pueblo. ¡Estás frente a un dios! Di algo con elocuencia, para la posteridad. ¡Sé profundo!
—Profundo... eh.
Temple guardó silencio durante un largo momento. Escrutó los adoquines en la entrada del callejón. Luego alzó la cabeza cubierta por el yelmo, se encaró al dios y dijo:
—Que te follen."
"—Algunas necesidades son tan patéticas que no pueden ser satisfechas por nada excepto el asesinato. No me refiero a aquellos que cazamos por necesidad. En ese caso, no se trata más que de comida. Pero, afrontemos la verdad, en el mismo momento en que uno empieza a organizar campos de labranza y a criar ganado, la necesidad de cazar para encontrar comida desaparece.
—El rey también mencionó que era su modo de adorar la naturaleza.
—¿Destruyéndola?
—Justo lo que yo pensé, humano. Pero aun así, ¿acaso no es la destrucción vuestro modo de adoración favorito?
—Bueno, esa es una observación, si bien un tanto dolorosa, acertada. Sin embargo, considera lo siguiente: al matar y disecar a aquellos niños, ¿acaso no estabas expresando la misma detestable arrogancia que tanto te ofendió en primer lugar?
—Era más bien un experimento para ver si yo también podría sentirme una con aquellos a los que había matado. Por desgracia, nada sentí. Lo único... tristeza. Me entristecía tener tanto poder en mis manos y usarlo solo para fines destructivos. Y sin embargo, descubrí algo más, una verdad sobre mí misma, de hecho. Hay placer en el acto de destruir, un placer de lo más sórdido. Sospecho que esto es lo que esos asesinos crónicos confunden con la idea de «unidad».
—Es probable que tengas razón.
—Porque, de hecho, no son particularmente inteligentes.
—Suponía que llegarías a esa conclusión tarde o temprano.
—¿Por qué?
—Bueno, parece que sientes la necesidad de justificar nuestras muertes, y a pesar de que sientes compasión por las bestias menores de este mundo, tu definición de «bestias menores» no incluye a los humanos. Y sin embargo, irónicamente, tu justificación se apoya en la misma idea de superioridad arrogante que encontraste tan repulsiva en aquella familia real. La bestia que poco más entiende puede recibir muerte con impunidad. Por supuesto, esa idea carece por completo de lógica, ¿no es cierto?"
"—Qué idea tan deprimente. ¿Recuerdas esas patéticas necesidades de las que hablaba antes? Todas se reducen a eso, a poder. El rey mató a aquellos animales porque tenía el poder de hacerlo, y porque expresar ese poder lo hacía sentirse bien. Sin embargo, esa sensación nunca dura mucho, así que se ve obligado a seguir matando. Me resulta patético. Y todo lo que me has dicho aquí, bueno, en realidad no es más que la misma mierda. Mediante tu voz y la hechicería, intentarás llenar ese vacío en tu alma, el vacío que supone tu hambre de control... cuando la amarga verdad es que no tienes el menor control, y que el universo está destinado a tragarte exactamente igual que se traga a todo lo demás."
Deja de hypear la batalla final, esto parece el Smash Bros de tanta gente que está aquí
Darme cuenta de que quedan menos de quinientas páginas y ya está pareciendo esto el arco del asedio a Coral
Forzades a hacer bebes porque nos aburrimos
Diálogos de malos:
"—¿Qué son los lobos, sino perros a los que todavía nadie ha molido a palos hasta someterlos?
Ella frunció el ceño.
—Su causa es justa.
—Lo es, de facto, hermano. Sin embargo, el salvajismo carece de disciplina. Cada acto salvaje ha de ser controlado, hay que darle una dirección, un foco. Nosotros habremos de ser la mano que los guíe.
—Como tú digas, hermana."
"No habría ninguna conveniente reescritura de la historia, una práctica más que usual entre los humanos. No se inventarían mitos de pasadas glorias y honores que jamás existieron. Los crímenes que se cometieron en aquel entonces seguían siendo tan sórdidos como los que se cometían ahora, o los que se cometerían pronto. En el momento de la matanza, nada de aquello importaba de verdad. No tenía la menor relevancia quién había lanzado el primer golpe hacía tantos miles de años. Lo único que contaba era quién lanzaría el último."
"—Cualquiera diría que un puñado de tribus asoladas por siglos de derrotas, clanes con enemistades y odios mutuos... cualquiera diría, ¿verdad?, que prestaríamos oídos a la sabiduría y la mesura... que prestaríamos oídos a sus advertencias sobre la autodestrucción hacia la que nos encaminábamos."
"—Elegisteis el camino del cobarde.
—Puede que vos lo veáis así. Quizá es lo que muchos hicieron, y siguen haciendo. Pero al menos yo lo hice para salvar a mi pueblo. Eso es algo que solo comprendió el caudillo, porque no me persiguió, ni siquiera cuando tuvo la oportunidad."
"—Entonces ¿crees que no podemos ser mejores de lo que somos aquí y ahora?
—Algo por el estilo, sí.
—¿Y si te dijese que los malazanos pretenden cambiar eso, que pretenden elevarse, ser mejores? ¿Y si te dijese que, a pesar de haber caído en el pasado, ahora desean volver a alzarse? Una vez más, quizá por última vez. No solo por ellos mismos, sino por todos nosotros."
"Se decía que en los momentos previos a la muerte llegaba una suerte de aceptación, una voluntad de ver el final, y una indiferencia hacia la angustia y el dolor de los vivos. Si yo ya lo he aceptado, ¿por qué vosotros no? Estas son las verdades, ¿entendéis? Mi indefensión es la respuesta a ellas. Me reiría, pero en la risa reside el dolor. Os bendeciría, pero en la bendición reside la pérdida. Nadie quiere partir así, pero claro,
nadie quiere partir.
¿Acaso no lo ves? En todos tus tensos momentos... aunque, ¿no son tensos todos los momentos?... en todos ellos, desperdicias la oportunidad de alcanzar la paz. La calma de todas estas certezas, las que la muerte nos otorga, y ni siquiera con la muerte podemos compartirlas. No tenemos nada que ofrecer.
Esta vez. Todo ha pasado. No es mi pasado. Y con mi pasado, nada puedo hacer."
"Un rival. No lo habían matado por comida. No. Lo habían matado por existir, habían matado la presunción de su competición. El depredador lucha hasta el último aliento. Se niega a rendirse. Aunque le den caza. Aunque lo acorralen. Mirad esos colmillos al aire. Oíd su furia, su miedo, su noble desafío.
Tú comprendiste todo esto. Comprendiste la tragedia profunda, ineludible, de la bestia cazadora, la que se atreve a desafiar nuestro dominio.
Yo no pretendía quitarte la vida."
"Ni siquiera los muertos conocen el final de la guerra."