@ramiro @elnota77 @grodira Entiendo tu punto de vista. Si tu te tiras un pedo regularmente o vas sin camiseta, te abren expediente, o te despiden. Pero a los progenitores de tus "clientes", eso no les puede suceder.
No me tomes a mal. Entiendo lo que es común. Pero como ya se ha apuntado por aquí, el fondo podría extrapolarse a otras casuísticas, y no siempre se hará.
Por eso es polémico.
Un saludo.
@elnota77 @grodira @ramiro La diferencia quizás esté en que unos hechos generan efectos coercitivos y otros, el juez te expusa o te multa; y otros una mala impresión pública.
La solución acostumbra a pasar, ya no por un respeto, sino por la atribución de una autoridad respaldada por una norma jurídica.
Las normas sobre vestimentas son muchas veces polémicas, e igual podrían prohibir un pijama, que un velo, o un sarhi (no se si lo he escrito bien, un vestido asiatico).
(Sigue...)
@elnota77 @grodira @ramiro @elnota77 @grodira @ramiro
(...)
De ahí, entiendo yo, que en ausencia de la norma, no hay autoridad para prohibir una conducta.
A alguien le podría parecer indecoroso, una minifalda, un niño con falda, un top, unos leggins...
Y ese sentido del decoro, cambia con la mentalidad y con la época en que se vive.
Sigo esta sana discusión sin animo alguno de defender una razón. Con gusto de argumentar. Saludos.
@grodira @elnota77 No lo sé, no se me ha dado el caso. Pero insisto, no veo normal ir a una tutoría de tu hijo con la ropa que has llevado toda la noche en la cama. Creo que denota falta de educación, algo que es primordial en un centro educativo. Así que entiendo que el centro educativo quiera poner normas de convivencia. También se que es remar contracorriente puesto que nuestra profesión es una de las más estigmatizadas socialmente: todo el mundo se acuerda de nuestras vacaciones y pocos de las causas estructurales del "síndrome del profesor quemado". Así que lo único que lograrán es enfadarlos todavía más cuando vengan (ya vestidos) a decirte que su hijo no ha hecho lo que tú sabes que si ha hecho.
He de decir que en mi experiencia he conocido faltas de respeto con familias gitanas de instituto de barrio de rentas bajas y con familias bien de adosado en periferia urbana. Lo de cuestionar la labor docente y sobreproteger a los adolescentes es bastante transversal. De hecho, el acoso de las familias con poder adquisitivo puede no ser tan violento verbalmente pero es más duro psicológicamente puesto que cuentan con recursos económicos para prolongar en el tiempo el cuestionamiento del equipo docente.
Pero por fortuna, y es por lo que merece la pena levantarse cada mañana para ir al aula, también he visto muestras de cariño y empatía en cada instituto que he estado. Y estás son especialmente valiosas en esos centros donde sabes que las situaciones en casa no son nada sencillas y piensas que el centro es un lugar seguro para esas infancias que lo tienen tan difícil en cuanto suena el timbre de salida.