💢Es curioso cómo funciona la cabeza.
Los que viven instalados en el odio casi nunca se dan cuenta de que están ahí metidos.
No los vas a ver diciendo:
"Oye, pues hoy me he levantado con ganas de odiar un rato".
Qué va.
Lo que sienten es que el mundo entero les tiene manía.
Se ven como los eternos perseguidos, los juzgados, las víctimas de un complot que solo existe en su mente.
Para ellos, el odio siempre es algo que llevan los demás en la cara, nunca es el suyo.
Es un mecanismo de defensa bastante cutre, la verdad.
El que sabe que a veces odia, al menos tiene la decencia de mirarse al espejo y reconocerse como un ser humano con sus sombras.
El peligro real es el que está convencido de que es un santo y que la bilis solo la escupen los de enfrente.
A esos no hay por dónde pillarlos porque su ceguera es su mayor orgullo.
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