La forma de socializar de las personas normativas no está basada en la palabra ni tampoco en los datos, está basada en la conexión. Las personas neuronormativas valoran a otra persona si ésta consigue comunicar lo que quiere y cómo se siente de forma no verbal y sin utilizar datos concretos. Una persona valiosa por tanto es aquella que consigue entender las señales de las otras personas y consigue generar señales que otras personas comprenden y obedecen.
Las personas neurodivergentes no somos capaces de descifrar estas señales ni tampoco somos capaces de generarlas, y por eso no sentimos expulsados de las relaciones normativas.
La forma más común de sentirnos incluidos es mediante la máscara, que nos permite imitar las señales, pero sin sentirlas y sin comprenderlas. Somos capaces con mucho esfuerzo de actuar como si pudiéramos utilizar esas señales para la comunicación pero en realidad no las estamos usando, sino que estamos imitando a las personas normativas, copiando sus reacciones y haciendo nuestras sus formas de actuar.
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