Terminada la segunda temporada de Pokerface. Los dos capítulos dirigidos por Adam Arkin son una gozada, con cierta predilección por la cámara lenta en momentos geniales. La estructura de guion a lo Colombo de "crímen + protagonista resolviendo el crímen" sigue siendo objeto de variantes creativas. Quizás se pasan de frenada, para mi gusto, en los capítulos del cocodrilo y el béisbol.