Hoy el reloj interno de esclavo acomodado me ha jugado una mala pasada, aquí estoy, con una lavadora puesta, con varias gestiones administrativas realizadas y con sueño, con mucho sueño, levantado a la hora del sereno cuando el sereno tiene el día libre.
También creo que son los nervios. Las emociones, buenas en este caso, provocadas por sorpresas y acontecimientos que calientan las asaduras. Me han ofertado un puesto de trabajo aún más cerca de casa, tanto que creo que podré prescindir del coche para ir a trabajar (para mí esto es notición), ya tengo el primer ejemplar de 'Galgos', en mis manos, y ha quedado fetén, estoy deseando que sea la presentación, que llegue a las gentes para que lo lean y me digan y meterme en saraos y firmas y cashondeos varios relacionado con lo literario. El gato Federico parece que está un poco mejor, tenía el páncreas inflamado y parece que ha bajado la cosa y ya no vomita a todas horas; está muy viejito el probe, solo espero que aguante y que lo haga con calidad de vida.
Y creo que nada más, hoy le daré capricho a mi señor esposo: desayuno fuera y mercadeo de trastos y antigüedades en una casa que desmontan y una señora que se ocupa de esto vende hasta las puntas del gotelé. Después me apetece paseo y, si el bodi aguanta, esta noche, mamoneo y servessas y casinos y furcias que diría Bender.
En fin, cómo se os presenta el día, guashupines




