El chat nos proporciona la ilusión de sentirnos querides cuando recibimos un mensaje.
La persona que recibe un mensaje se siente elegida, amada o especial por ver que otra persona ha pensado en ella y requiere su atención. Por otro lado la persona que envía el mensaje también consigue ser el centro de atención por un momento.
La comunicación mediante chat se basa en el engaño de hacernos pensar que al recibir y al enviar mensajes, estamos recibiendo aceptación y reconocimiento de las personas.
Por eso al utilizar el chat como una forma de comunicación estamos construyendo un personaje que no expresa lo que tiene dentro sino que expresa lo que cree que se transformará en respuestas y atención digital. No expresamos lo que pensamos sino que decimos lo que recibirá atención.
No respondemos con nuestras emociones reales, sino con las emociones limitadas y seleccionadas por el chat como medio de comunicación. Esas emociones son las que están disponibles en los emojis y las que podemos expresar por escrito (y en pocas palabras). Siempre son emociones positivas y que evitan el desacuerdo y la confrontación.
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