A mi nuevo jefe que está intentando con burdas tácticas pasivo-agresivas que haga su curro además del mío le deseo mucha suerte y perseverancia. Bueno, y quizá también un ictus kármico.
Update: me añadió a una reunión fuera de mi jornada laboral. Rechacé y aquí estoy con el teléfono del curro apagado, no sea que en su soberana estupidez tenga la ocurrencia de llamarme.
Repasando el artículo 88 de la Ley Orgánica 3/2018, de 5 de diciembre, de Protección de Datos Personales y garantía de los derechos digitales, por si mañana me pregunta que por qué tenía el teléfono apagado o fuera de cobertura.
Qué pereza, a mi edad, tener que educar a *otro* jefe más. 🥱