John Dos Passos: Ernest Hemingway
Ernest (Hemingway)y yo solíamos leernos la Biblia el uno al otro. Empezó él. Leíamos pequeñas escenas sueltas. Del Libro de los Reyes, de las Crónicas. No las aprovechábamos para nada, esas lecturas, pero en aquella época Ernest hablaba mucho del estilo. Le volvía loco “El hotel azul” de Stephen Crane, le impresionó mucho. Yo estaba bastante cautivado con él: me llevaba a casa de Gertrude Stein, aunque no me sentía muy cómodo, porque era como un buda allí sentada, vigilándonos. Ernest era mucho menos bullicioso entonces de lo que se volvería más adelante y estaba convencido de que aquellas relaciones eran instructivas.
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Bueno, ese libro (“París era una fiesta”) tiene un poso de amargura. Su forma de tratar a otros, como Scott Fitzgerald.. El genio hablando mal de sus contemporáneos. Ernest siempre fue una persona competitiva y crítica, casi demasiado, pero cuando era joven se lo podía sacar de ahí con bromas. Tenía malos genes. Al parecer su padre era muy dominante. Su madre era una mujer muy extraña. Me acuerdo de una vez en que estábamos en Cayo Hueso y Ernest recibió un paquete muy voluminoso de su madre. Dentro había un pastel enorme, todo aplastado. Junto con el pastel había metido varias cosas, entre ellas la pistola con la que se había suicidado su padre. Ernest se quedó terriblemente trastornado.
John Dos Passos
Entrevista con John Dos Passos (“The Paris Review”. 1953-1983)
