@JanaDelBosco Cuento una historia un poco larga, pero juro que viene al caso.
Mi hermana es profe interina, y cada año le toca un cole distinto. Este año le adjudican un cole lejos de la casa donde vive con su pareja, pero relativamente cerca del pueblo de mis padres, donde tienen su casa y un apartamento vacĂo que heredĂł mi madre. Mis padres le ofrecen quedarse entre semana en su casa, pero mi hermana dice que es mayorcita y que prefiere el apartamento vacĂo. Mis padres aceptan, aunque a regañadientes. Cuando ella ya está instalada, unos meses despuĂ©s, mi hermano (más mayor que nosotras dos) se separa de su pareja, y busca sitio donde vivir mientras acaba la reforma de la casa en la que planea vivir. Mis padres le ofrecen el apartamento en el que ya está instalada mi hermana, la cual protesta por la forma en que se hace (se le ofrece la casa, se le da llaves, sin haberla avisado a ella, Ă©l va incluso a pasar el finde mientras ella está con su pareja), a continuaciĂłn se le ofrece de nuevo a mi hermana mudarse a casa de mis padres, oferta que de nuevo ella rechaza.
Durante todo este tiempo, mis padres han seguido con mucho interĂ©s la reforma de mi hermano ("pues tiene ganas de acabar ya, falta solo el fontanero, parece que por fin se podrá mudar, está contento"). El dĂa en que mi hermana mostrĂł alegrĂa por que mi hermano se mudarĂa pronto a su casa, se le echĂł en cara que desde que se mudĂł con ella no ha hecho más que querer que se fuera.
El análisis está claro: Ă©l tiene derecho a querer independencia y libertad, no se le puede pedir que acepte vivir de nuevo con sus padres, es normal que no quiera estar con su hermana pequeña. En cambio, ella no tiene legitimidad para lo mismo, deberĂa estar agradecida de vivir con su hermano, deberĂa haber aceptado la oferta de vivir con sus padres, ella no debe vivir sola ni debe quererlo.