Ante el silencio incómodo, huyo. Me cierro como una ostra que jamás mostrará qué esconde en su interior.
Ante la verborrea, me hago invisible como un gusano que aprendió a respirar bajo tierra. Casi inmóvil, abatido y atosigado. Supongo que por eso, termino relacionando esta situación con irremediables ganas de morir.
Tengo una lista de ojalás que terminarían con cualquier intento de conversación y, sin embargo, la reservo para ese tipo de personas que son como asomarse al mar. Hay tanto parecido en sus gestos con el romper de las olas, que no hace falta mediar palabra para saber que conoce la tempestad. Que aguarda con la mirada fija en cualquier otro lugar. Que intuye cómo eres sin necesidad de preguntar. Que no necesita hablar de sí misma para indicar qué detalles la llevan a divagar.
Sé que relacionarme no es lo mío. Pero cuando me cruzo con personas que me devuelven directamente al mar, me resulta tan fácil dejarme llevar como un pez herido que no conoce otra corriente que la amabilidad.
@rober
Holaaa, soy Karen 🌿
Estoy aquí porque necesitaba un respiro de Facebook e Instagram ...y de todo ese consumo sin sentido. Quiero un espacio más tranquilo, ser más yo y conectar sin filtros.
Me gusta la naturaleza, la fotografía, las series, soy médica y actualmente estudio nutrición. 😊
#presentacion