Abrí la puerta de mi pecho y la dejé entrar, descalza, con los pies manchados de tinta. Me dio un lápiz y me dijo: «Escribe, pero no uses letras; usa latidos.» Así nació un texto que se leía con los ojos cerrados y terminaba cuando el lector se desmayaba de ternura.
#τ #trombalazana #β
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