Llevo últimamente hablando con diferentes conocidxs, en el fondo todxs dedicadxs a profesiones de conocimiento e info (investigación, abogacía, consultoría, innovación social) que me llevan comentando la sensación de tener más presión que en otros momentos de la vida en tener que leer/ver vídeos/aprender/estudiar más que nunca. Parte de esa presión no procede, en cambio, del mundo laboral, sino de estar en las redes sociales
Por un lado, creo que estando en RRSS y conectadxs con personas más similares, hay un flujo en nuestros sectores de info sobre nuevos libros chulos y apetecibles, lo cual puede ser un poco tipo la "antibiblioteca" de Umberto Eco: desear y adquirir libros, que se acumulan en mayor cantidad que los ya leídos. Pero a diferencia del tsundoku japonés, no es una pila triste cogiendo polvo, sino la potencialidad de lo que deseamos aprender y explorar
Por otro lado, sin duda, a veces hay un factor claro de FOMO y de representación de identidad: "leer Caja Negra porque gente a la que admiro lee esta editorial" o "todo el mundo* está hablando del nuevo libro de Cielo Santo"
*cámara de eco de las RRSS + 2 artículos en medios
Y por otro lado, algunas personas utilizan ya los asistentes de LLM para crear "planificaciones de aprendizajes" donde se les pide un plan de subtemas y lecturas para aprender sobre algo, que les genera más presión por acabarlo rápido y poder pasar a otro tema. La inmediatez no casa con el aprendizaje de calidad