Hoy se celebra a puerta cerrada un trílogo (negociación a puerta cerrada entre Parlamento Europeo, Comisión y Consejo) sobre la polémica de los llamados “términos cárnicos”.
En realidad, todo este asunto es solo una parte menor de una propuesta más amplia que buscaba obligar a que los agricultores cuenten con contratos escritos, una medida destinada a reforzar su posición frente a supermercados.
El debate se ha complicado por la enmienda de la eurodiputada francesa Céline Imart (PPE), que pretende prohibir denominaciones como “veggie burger”, ralentizando así todo el proceso legislativo.
Según @[email protected] eurodiputada de Volt y shadow rapporteur para esta negociación por parte de los Verdes, esta discusión está desviando el foco de lo que realmente importa: mejorar las condiciones de los agricultores.
, señala Strolenberg, subrayando que no aceptará comprometer la reforma de los contratos agrícolas por apoyar esta prohibición: “Prohibir la veggie burger no ayuda a ningún agricultor. Es simplemente populismo a corto plazo.”
Para subrayar el carácter surrealista del debate, hoy ha invitado a todo el personal del Parlamento Europeo a pasarse por la oficina de Volt a comer una veggie burger que ella misma cocinará. Puede que sea la última, advierte, ya que Imart “ha convertido esta enmienda en una batalla personal”.
Próxima decisión en Bruselas sobre la posible prohibición de ‘hamburguesa’ y ‘salchicha’ vegetales
La medida, respaldada por la industria cárnica y sus lobbies, continúa la batalla cultural y económica contra quienes defienden un modelo alimentario ético y sostenible.