Tú puedes viajar en el tiempo, igual que yo. De hecho, lo haces todos los días. Oh no, no me refiero la petulancia intelectual de "viajas un día hacia el futuro cada dia", claro que no. Hablo de moverte en la dimensión temporal hacia el futuro y hacia el pasado, según lo decidas. Tú lo haces, sólo que no lo sabes.
"Tú" viajas en el tiempo.
Ahora bien, qué es exactamente ese "tú" del que hablo ¿acaso eres esa cara anodina que me mira desde el otro lado de la mesa de café con gesto desconfiado? Ciertamente no dejarás de ser "tú" cuando envejezcas y tu cara se arrugue y se deforme. Veo que entiendes mi punto, admito que no es un gran desafío filosófico. "Tú" eres tu consciencia, la sensación del tí mismo que ocurre en cuando tu mente elabora un pensamiento cualquiera.
Pero piénsalo de nuevo ¿eres tú el que produce esos pensamientos? Hace un minuto, cuando pediste tu café y tu porción de pastel, escuchaste dentro tu cabeza una voz silenciosa que decía "quiero café y pastel" ¿acaso eras tú el que hablaba? ¿lo ves? Tú sabes que esas palabras surgieron ya expresadas desde algún lugar más hondo en tu interior. Y, si hurgas un poco, puedes reconocer sus causas primarias, como la sensación de hambre y una cierta avidez por algo dulce. Pero no fuiste tu quien pronunció esas palabras en la profundidad de tu mente, como no eres tú el que decide ahora mirarme en silencio con esa expresión cuidadamente neutra.
"Tú", tu consciencia, tu sensación de ti mismo, es testigo de tus acciones, no su causa. No eres quien habla en silencio en tus pensamientos, sino quien los escucha.
Oh, no lo descubrí yo, claro que no. Hay científicos estudian desde hace años fenómenos inconscientes. Como la "visión ciega" de los pacientes que tienen un daño en su corteza visual, y a pesar de su ceguera pueden esquivar obstáculos y atajar objetos arrojados hacia ellos, sin tener la consciencia de verlos. La voz dejó de hablarles, pero las decisiones en su interior siguen tomándose, aún sin su conocimiento. También está el ejemplo de las personas con "afantasia", que son incapaces de formar imágenes visuales en su mente. Y sin embargo, pueden de resolver un rompecabezas rotando mentalmente las piezas para ver de qué modo encajan. Otra vez, su mente funciona y toma decisiones, sólo que no se molesta en informárselo. Un último ejemplo, para estar seguro de que te he convencido. Hace unas décadas, se trataba cierto tipo de epilepsia seccionando la comunicación entre los dos hemisferios cerebrales. Una técnica algo bárbara, déjame decirte. Los pacientes podían, luego de la operación, leer una orden con su ojo izquierdo y ejecutarla. Sólo que no eran capaces de explicar por qué lo hacían. La parte de su mente conectada al ojo izquierdo dejaba de hablarle a la parte que produce las explicaciones.
Ok, veo que te tengo conmigo. "Tú" eres el que escucha en tu interior, no el que habla. Pero ¿qué tiene que ver eso con los viajes en el tiempo?
La cuestión es muy simple, si te detienes a pensar en ella ¿quién decide cuándo, en qué momento de la historia de tu vida, se dispone ese oído interior a escuchar tus pensamientos? ¿Cuando existes "tú" como el ser que oye los rumores producidos por esa máquina inconsciente que es tu psique? Ya, ya "en el presente", me dices. Claro. Pero ¿qué es el presente, sino el momento de tu vida en el que estás ahí, atendiendo a tus pensamientos?
Eh, presta atención, se te ha caído el pastel sobre la corbata. Veo que entiendes.
Yo viajo en el tiempo, eligiendo en qué punto de la historia de mi vida me pongo a escuchar mis pensamientos. Y tu tambien, sólo que no lo recuerdas. Y es evidente el por qué de ese olvido: lo que llamamos "memoria" es parte del relato que la voz interior le cuenta a su atento confidente. Y la tuya ha decidido no hacerlo. Se te oculta una parte de tu vida, como a un paciente con visión ciega se le oculta la imagen que sus ojos ven, o a uno con afantasia la que su mente imagina. No soy diferente a ti, sólo que mi mente es un poco más honesta.
¿Que por qué te cuento esto? Pues no lo sé, sólo sentí ganas de hacerlo. Lo que en realidad significa que los engranajes dentro de mi cráneo lo decidieron, por alguna razón que no se molestaron en explicarme. Pero tengo una hipótesis. Mira, sé que me odias y planeas matarme. Oh, calla, no tiene sentido que mientas, ya estuve allí. Me esperaste en una esquina oscura y me estrangulaste con un cordón de zapatos. Fue la semana próxima, creo que era martes. Y hoy siento una enorme satisfacción viendo como se retuercen tus tripas al saber que sigo vivo.
Disfruta el resto del pastel.