El fenómeno del #cercamiento histórico y la actual dependencia del automóvil comparten sorprendentes paralelismos conceptuales y prácticos. Ambos representan procesos de privatización y restricción de acceso a bienes que anteriormente eran comunes o colectivos. Dentro hilo de #MovilidadSostenible

El cercamiento de tierras transformó espacios comunales en propiedades privadas, mientras que el desarrollo centrado en el automóvil ha convertido el espacio público urbano en un territorio dominado por el vehículo privado, generando exclusión social y problemas ambientales.

Hoy hablaremos de las similitudes estructurales entre ambos fenómenos, considerando sus dimensiones históricas, sociales, económicas y medioambientales. Todo apunta a que la movilidad basada en el automóvil puede entenderse como una forma moderna de cercamiento que restringe el acceso a la ciudad y a sus oportunidades, afectando desproporcionadamente a los grupos vulnerables, del mismo modo que el cercamiento histórico expulsó a los campesinos de las tierras comunales.

De manera análoga al cercamiento histórico, el desarrollo centrado en el automóvil ha transformado profundamente el espacio público urbano, generando formas de exclusión y dependencia que pueden interpretarse como un nuevo tipo de cercamiento.

📷 Raymond Yeung

¿Qué es eso del CERCAMIENTO?

El cercamiento fue una violenta campaña de expulsión de los agricultores de las áreas de cultivo comunales. Mediante divisiones (cercas) físicas, se segmentó el procomún en todo el continente europeo y se entregó a las élites. El procomún que previamente había sido de todos fue transformado en propiedad de unos pocos.

La violencia del cercamiento resulta espantosa. Se destruyeron miles de comunidades rurales, se destrozaron y quemaron cultivos, se arrasaron pueblos enteros. La población perdió el acceso a la tierra, los bosques, la caza, el forraje, el agua, los peces, todo aquello necesario para vivir.

Las costumbres de los campesinos eran incompatibles con la clase de trabajo que se requería para llevar a cabo la acumulación de capital. El trabajo tenía que ir mucho más allá de la necesidad; tenía que volverse una forma de vida total. En el siglo XIX, las fábricas introdujeron los horarios y la cadena de montaje, con el objetivo de exprimir a los trabajadores para que produjeran lo máximo posible.

Se inventó, tal y como la conocemos hoy día, la dependencia en la propiedad privada. Y ya siento no dedicar más toots a este concepto. Hay mucha info por ahí.

Un concepto central para entender qué tiene que ver el cercamiento de hace siglos con la dependencia del coche y el robo del espacio común es el fenómeno «lock-in» o bloqueo sociotécnico, que ocurre debido a la tendencia de las políticas, tecnologías, marcos cognitivos, infraestructura y sistemas sociales a co-evolucionar y alcanzar un estado de estabilidad y auto-perpetuación. Este bloqueo crea mecanismos que dificultan la adopción de alternativas más sostenibles y equitativas. Ejemplos de los que hemos hablado aquí en otros hilos:

- Cuando toda la calle es para el coche, a ver quién es el guapo que pedalea.

- Si en la autopista el autobús se va a quedar atrapado, la gente comprará más coches.

En el caso de la movilidad urbana, el lock-in se manifiesta cuando los vínculos o retroalimentaciones entre estos factores se combinan para encerrar un sistema o conjunto de actores en una trayectoria o comportamientos particulares, obstaculizando así la adopción de alternativas ambientalmente superiores.

La dependencia del automóvil es precisamente un resultado de este proceso de bloqueo sociotécnico. Y es por diseño, no ha sido una consecuencia imprevista. Esto ha pasado porque era el plan que pasase.

La planificación urbana centrada en el automóvil ha culminado en lo que podríamos denominar una "sociedad dependiente del automóvil" y, en muchos espacios, una "sociedad completamente atrapada en el automóvil".

Este es un escenario en el cual es imposible funcionar como un miembro activo de la sociedad a menos que se cumpla la condición de poseer un automóvil, o al menos muy complicado. Puedes intentarlo, pero la opción individual fácil es agacharte y pasar por la compra de un vehículo que usarás una fracción del tiempo, que te costará varios meses de trabajo anual mantener y cuyo mayor coste pagan tus vecinos.

En tal entorno, resulta muy difícil, engorroso o peligroso satisfacer las necesidades básicas diarias, como comprar alimentos, acceder a lugares de trabajo/educación y ocio sin un automóvil propio. El caso clásico es Estados Unidos, pero todos los países del planeta están adoptando este tipo de planificaciones.

Esta dependencia constituye un marco altamente excluyente porque los bienes comunes quedan cerrados para aquellos que no pueden costear un automóvil o son físicamente incapaces de conducir, cosa que afecta de manera desproporcionada a comunidades vulnerables y marginales que, curiosamente, suelen ser mayoría: toda la infancia, todas las personas dependientes, todas las personas con incapacidades para conducir, todas las personas suficientemente mayores... De este modo, el espacio público, que en principio debería ser accesible para todos, queda efectivamente privatizado para uso prioritario de quienes poseen y utilizan automóviles.

Existen notables paralelismos conceptuales y prácticos entre el cercamiento histórico de tierras comunales y el fenómeno contemporáneo de la dependencia automovilística.

1. Privatización del espacio común

En ambos casos, asistimos a una transformación de bienes comunes en recursos de acceso restringido. El cercamiento histórico convirtió tierras de uso comunal en propiedades privadas, mientras que el desarrollo centrado en el automóvil ha transformado el espacio público urbano —calles, plazas, avenidas— en territorios predominantemente destinados al tránsito y estacionamiento de vehículos privados.

La planificación centrada en el automóvil elimina nuestra capacidad de 'comunalizar' el espacio, esto es el proceso por el cual convertimos el espacio público en un bien común: el espacio común. Esta pérdida de la capacidad de comunalizar es análoga a la pérdida del acceso a campos comunales que experimentaron los campesinos durante el proceso de cercamiento histórico.

📷 Matt Alaniz

2. Creación de Dependencias y Desigualdades

Tanto el cercamiento histórico como la dependencia automovilística han generado formas de exclusión social y económica. El cercamiento creó una clase de desposeídos que perdieron acceso a sus medios tradicionales de subsistencia. De manera similar, la dependencia del automóvil ha creado lo que podríamos llamar una "pobreza de movilidad" que afecta especialmente a los grupos de menores ingresos.

3. Mecanismos de "Lock-in" o bloqueo estructural

Ambos fenómenos comparten mecanismos de lock-in o bloqueo que dificultan el cambio hacia alternativas más justas y sostenibles. El cercamiento histórico estableció un régimen de propiedad privada respaldado por leyes y prácticas sociales que hicieron prácticamente irreversible la privatización. Del mismo modo, la dependencia del automóvil se sostiene por una serie de factores interrelacionados.

Se ha demostrado cómo la posesión de automóviles lleva a más conducción, y disminuye la probabilidad de que los propietarios caminen, usen bicicletas o utilicen el transporte público.Además, a medida que más hogares disfrutan de mayores ingresos, se vuelven menos sensibles a los costos de viaje, lo que refuerza el ciclo de dependencia.

4. Exclusión social y acceso desigual

La dependencia del automóvil genera formas significativas de exclusión social. La tenencia de vehículos está vinculada al nivel de ingresos, siendo menor en los deciles (franjas) de ingresos bajos y aumentando de manera progresiva a medida que se incrementa la renta. Sin embargo, esta correlación tiene consecuencias particularmente graves en zonas rurales y semiurbanas, donde la necesidad de disponer de transporte propio es más acentuada. La situación crea un ciclo perverso: quienes tienen menos recursos se ven obligados a poseer vehículos caros que generan mayores gastos de mantenimiento, profundizando así su precariedad económica.

5. Impacto ambiental y sostenibilidad

La dependencia del automóvil también tiene graves consecuencias ambientales. Los vehículos antiguos a los que están "atados" los hogares con menores ingresos son generalmente más contaminantes, contribuyendo desproporcionadamente a problemas como la contaminación atmosférica y el cambio climático. Pero es más: se ha demostrado que los barrios más pobres están próximas a vías de alta capacidad para conductores que no lo son tanto.

Este aspecto evidencia otra dimensión del cercamiento contemporáneo: no solo se ha privatizado el espacio público, sino que también se está privatizando el acceso a la movilidad sostenible. Las alternativas de transporte de bajas emisiones —como la bicicleta, el VMP, los autobuses, tranvía o incluso los coches eléctricos— permanecen fuera del alcance de gran parte de la población debido a su alto costo o imposibilidad de uso, mientras que las políticas de restricción de vehículos contaminantes pueden penalizar desproporcionadamente a quienes no tienen alternativas viables.

📷 Abby Moulton

La próxima vez que pienses que montarte en un coche ha sido decisión tuya, piensa que llevamos 70 años destruyendo el tejido urbano en su favor, e incapacitando cualquier otra alternativa. Hemos desmontado todos los tranvías, retirado a los peatones de la calle, abandonado las redes ferroviarias intermunicipales y convertido el área urbana y periurbana en una lámina de asfalto.