[English in the twin post]

Hace unos meses que vengo pronunciando en público que nos hallamos frente al Holocausto Palestino.

Nunca quise tener razón. Se me parte el alma al comprobar que ya se está utilizando esta terminología.

Esto no es una cuestión ideológica. No hay ideología en la supervivencia. Si seguimos justificando el genocidio de toda una población, estamos condenados a la extinción de la especie. No es una posibilidad. Es nuestro destino.

Tampoco es una cuestión de que exista estupidez, ignorancia e incompetencia en el mundo. Cuando el presente normalizado es que cualquiera pueda mofarse de que han bombardeado un colegio o un hospital o de que haya decenas de miles de niños muertos entre los escombros, la raza humana en su conjunto tiene fecha de caducidad.

Ni siquiera es una cuestión de que estamos permitiendo que los estúpidos dominen la dialéctica. Es una cuestión de que tácitamente nos estamos entregando voluntaria y felizmente a que la auténtica maldad que reside detrás domine todo lo demás.

Esto ya no es como 1939. Esto es efectivamente mucho peor. Cuando uno de nosotros justifica el horror y la humanidad calla, el efecto es que toda la humanidad está justificando el horror.