Veamos. Como me aburro, voy a dedicar un rato a espoilear "Isla perdida", de Fernando Trueba. Si tenéis intención de verla, salid por patas de este hilo antes de que sea tarde.
Lo primero: el logo de la productora de Trueba me parece buenísimo. Con eso me enredo un rato tratando de imaginar cómo funciona la binocularidad con un ojo así.
Me saca de ese bucle la ristra de nombres griegos que hay en el reparto. Hostias, peli española con prota estadounidense y reparto griego. A ver cómo solucionan lo del idioma... y veo que lo solucionan a la americana: todo el mundo habla en inglés. En la versión doblada, todo el mundo habla en perfecto español, menos uno, el graciosillo, que habla con acento. Igual hay un motivo, pero está uno tan acostumbrado a ese tipo de arbitrariedades, que paso de averiguarlo.
Inicia la trama: joven española, mona y algo inconsciente, acepta un puesto de maitre en un restaurante en una isla griega. Cuando llega, una semana tarde, se encuentra con que el puesto ya está pillado. En cualquier caso tampoco habla griego (y le da miedo el mar). Aún así, el dueño del bar (Matt Dillon, bastante ausente todo el rato) le ofrece otro puesto.
Ella se prenda de él al instante. Pero al instante, vamos. Posiblemente el empanamiento y que conserve el tipo a los 60 resulta atractivo.
Aunque él pasa ostensiblemente de ella, a ella se le mete en el papo que Matt Dillon es para ella. Sé que repito mucho la palabra ella, pero es que todo esto va, por ahora, de ella y lo que ella quiere. Ella (Aida Folch) es Álex en la pelícila.
A todo esto, el graciosillo que habla con acento se prenda de Álex, para lo cual debe desprendarse (y desprenderse) de su anterior prendamiento, una camarera griega casada con un tipo mayor. El graciosillo parece que tiene un historial.
Por supuesto, Dillon acaba sucumbiendo a la insistencia de Álex, pero sin abandonar el empanamiento. Hay que decir que el doblaje de ambos protagonistas es espantoso. Me paso un rato a la versión en VO. Ah, en inglés Álex sí tiene un ligero acento ¡y el graciosillo no! Flipo, Filippo.
Según avanza el romance descubrimos que Dillon tiene un pasado del que quiere desentenderse y que puede que sea turbio o no, pero eso lo convierte en el típico personaje atractivo. Coño, que hasta ha sido un genio del Jazz, un nuevo Chet Baker, pero con el clarinete. Trueba se ha puesto el traje de Woody Allen y está dispuesto a reventarle las costuras si hace falta.
Tenemos enfrentamiento Dillon-Graciosillo a costa de la bella Álex. Por supuesto, el clarinetista misterioso derrota al graciosillo con-sin acento. En una escena muy simbólica, Dillon saca el clarinete que fingía no saber tocar y acaba de encandilar a Álex como un fakir a una cobra.
Llega el invierno. Álex y Dillon se quedan solos en la isla. Pero esto no ha terminado. Dillon encuentra el Nokia 3310 de Álex (y nosotros descubrimos de pronto que la historia transcurre a principios de siglo - por cierto, qué buen móvil fue ese) y, no podía ser de otra manera, oye un mensaje en el que Graciosillo pretende citarse con Álex para revelar el oscuro secreto de Dillon.
Pero es Dillon el que acude a la cita y, oh chorprecha, mata a Graciosillo tras una breve discusión que dura lo justo para que sepamos que el pasado de Dillon es, más que misterioso, chungo que te cagas.
A partir de aquí queda claro que el pasado del que Dillon trataba de huir lo ha alcanzado a la fuerza, y que hubiera sido mejor dejarlo languidecer en su isla y en su restaurante, ajeno al amor y a las pasiones, que no le sientan bien al muchacho.
Habemus clímax. Álex encuentra el cadáver de Graciosillo. Trata de huir. Dillon la alcanza, la detiene, la droga. Ay madre, cómo va a acabar esto... ¡Hostias, un entierro! ¿Se la ha cargado? Ah, no, es del marido de la camarera... ¿En serio, Fernando? ¿Era necesario esto?
¡Llega el momento! Dillon se dispone a confesárselo toto todito a Álex, "y si entonces quieres marcharte, te iras". Pues no. Un carajo para nosotros. Álex boicotea el momento huyendo, jarronazo mediante. La pobre no sabe que Dillon también ha boicoteado el barco, el teléfono y, por tanto, toda posibilidad de huida.
Dillon, el depredador sensible, sale a ver si consigue que Álex vuelva... tocando el clarinete. Que lo hace muy bien y con mucho sentimiento, pero me parece a mí que no va a ser suficiente.
Pasa la noche, llega el día, Álex ya sabe que está atrapada, Dillon la persigue despacito. Ella, que odia el mar, se arroja a él para tratar de huir nadando y, claro está, se ahoga casi de inmediato. Un anuncio. Cuando acaba la pausa comercial, Álex ha sido rescatada por su captor. Uno ya hace rato que ha perdido el interés, pero sigue viendo la peli para poder terminar este hilo y pasar a otra cosa.