Los mismos que en España siempre
ven intolerable criticar la sacrosanta
justicia, hoy critican que el Tribunal
Supremo de Venezuela haya avalado
la victoria de Nicolás Maduro en las elecciones venezolanas. Siempre la
misma hipocresía, siempre distinta
vara de medir, siempre soplar y sorber
al mismo tiempo según venga la
dirección del viento.

En fin, enhorabuena al pueblo de
Venezuela, la revolución bolivariana
sigue su curso.