Los ricos deberían ser
conscientes de que si
siguen en la línea de
dejarnos sin casa, sin
derechos y sin servicios
públicos, al final todos
y todas vamos a acabar
exigiendo nuestro fusil
AKM como el de Silvio
Rodríguez.
Vengo del futuro para contaros
que Junts y PNV van a tumbar la
congelación de los alquileres
propuesta por Sumar y que el
PSOE va a aprobar junto al PP
que el coste de la crisis derivada
de la guerra en Irán la pagues tú
vía rebaja fiscal. Todo esto va a
generar aún más cabreo contra
el Gobierno. La izquierda tiene
que hacer dos cosas, uno dejar
de hacerse trampas al solitario
y dos dejar de frustrar a la gente
de izquierdas.
El anuncio de Montero y Rufián pone
fin al fetiche de la unidad como arma arrojadiza, solo hay que ver el desprecio
a esa unidad de quienes hasta hace
poco la querían pero hoy ya no la quieren
porque está Montero. Porque la unidad
por sí sola no es suficiente, toca hablar
de unidad para qué. Y ese para qué tiene
que responder a: ¿queremos armar la
unidad para volver a regalarle el espacio
de la izquierda al PSOE o la queremos
para ser valientes y ampliar los derechos
de quienes más lo necesitan?
Voy a decir una verdad incómoda.
Lo que están haciendo Trump y
Netanyahu es culpa nuestra. Y lo
es desde el momento en el que
dimos por cierto que Venezuela
era una dictadura, dimos por bueno
el relato sionista del terrorismo el
7 de octubre o cuando nos creímos
que lo de Irán iba por y para salvar
a las mujeres. Cada una de esas
concesiones fue una puerta abierta
a la barbarie y la impunidad que
ahora estamos viendo.
No hay nada más material que
la movilidad de la que depende,
básicamente, todo en el sistema
capitalista en el que vivimos. Y
en concreto en Madrid todas las
mañanas es un auténtico infierno
gracias a la desastrosa gestión de
Ayuso (Metro), Almeida (buses), y
Puente (trenes). Pues los tres ahí
siguen gobernando. Venga, ahora
volvedme a decir ese falso mantra
de que la izquierda pierde apoyo
porque no piensa en lo material,
porque es, claramente, una mentira.
Yo no sé tú, pero yo no
me politicé pensando en
los votos, me politicé
pensando en valores. Y
lo más importante es no
perder esos valores a
cambio de un puñado de
votos. Porque los votos
se van y vuelven, pero los
valores, cuando se van,
ya no vuelven.
Algunos llevamos muchos años
alertando del peligro de que la ventana
de Overton se corra a la derecha porque
en una sociedad derechizada olvídate
de que la gente vote izquierdas, como
mucho votará PSOE como mal menor.
Por eso la izquierda tiene que centrarse
en volver a correr esa ventana hacia la
izquierda. Y ahí la batalla mediática,
cultural y de movilización social es la
clave. En eso tiene que centrarse la
izquierda y no en comprar marcos a la
derecha o hablar de una unidad que ya
no sirve.
En tan solo dos mes se ha demostrado
el tremendo error que comete la
izquierda si piensa que la solución son
los regionalismos, el encerrarte en ti
mismo como si lo que ocurriera a nivel
global no nos afectara. Frenar las
atrocidades de EEUU e Israel es el
primer paso para que la ventana de
Overton deje de desplazarse a la derecha
y para que las ideas de izquierdas, a día
de hoy huérfanas de electorado, vuelvan
a ser el consenso que mueve el mundo y
las sociedades.
INTERNACIONALISMO O BARBARIE.
Mientras siga la impunidad
de los bombardeos ilegales
o los genocidios contra
países por parte de Trump y
Netanyahu, seguirá colando
la falsa idea de que Pedro
Sánchez es el Ché Guevara.
Y hasta aquí mi conclusión
sobre las elecciones de este
fin de semana en Castilla y
León. Buenas noches.
La derecha se queja del
gasto en seguridad para
las políticas y periodistas
de izquierdas que sufren
la violencia que esa misma
derecha que se queja está
generando cada día hacia
esas mismas mujeres. De
verdad que si te cuentan lo
de este país no te lo crees.