Se trata de la tercera novela de la trilogía de "El problema de los tres cuerpos". Es bastante más larga que las anteriores, y el autor se ocupa de temas marcadamente diferentes.
Si la primera novela hablaba de como el resentimiento da forma a las interacciones sociales y a la historia humana, y la segunda acerca de la autocomplacencia de la especie y el derecho del individuo a vivir la propia vida, el cierre de la trilogía nos pone ante la finitud del universo y la actitud de los seres humanos frente a eso.
















