¡Iniciamos la retransmisión de la cosa de Eurovision!
(Tenemos a un redactor al que le toca verlo por imperativo legal y para evitar un genocidio en su casa)
¡Iniciamos la retransmisión de la cosa de Eurovision!
(Tenemos a un redactor al que le toca verlo por imperativo legal y para evitar un genocidio en su casa)
En el paseo de las banderas, hemos visto que los fans israelíes están al lado de los alemanes. Los genocidios crean extraños compañeros de cama.
La sede es Malmöe, escenario de una serie escandinavas de esas que le gustan a Carlos
Cierto, han echado al de Países Bajos por nosequé de un reportero. Llega a ser por ir a una manifestación pro-palestina y se lia -más- parda
Sutiles los ucranianos, ¿eh?