Mi primer recuerdo es el sabor de una aceituna rellena de anchoa. Mi abuelo me la daba mojada con vermut en un bar de la calle Neopatria, en el barrio de Sant Andreu.

Es mi avatar. Fue guardia de asalto republicano y se exilió al final de la guerra, y estuvo en el campo de concentración de Argelès-sur-Mer. Finalmente volvió, aunque siempre estuvo fichado por la dictadura.

Encontré su ficha político-social en el archivo de memoria histórica. Aquí está:

http://pares.mcu.es/ParesBusquedas20/catalogo/show/12391148

#LosAlmeida

Ficha de Pedro Almeida Sanchez

Centro Documental de la Memoria Histórica, DNSD-SECRETARÍA,FICHERO,2,A0047316

PARES

Mi madre nació en 1938, durante los últimos bombardeos sobre Barcelona. Cuando mi abuelo tuvo que exiliarse, mi abuela y mi madre recién nacida recorrieron España en tren hasta el pueblo de mi abuelo. El problema es que mi abuela había estado sindicada en la FAI, así que imaginen la convivencia de la anarquista en un pueblo lleno de camisas viejas.

Mi madre no volvió a Barcelona hasta 1962. No recuerdo el viaje, pero debió ser muy cómodo, porque yo iba dentro de ella.

#LosAlmeida

Estuve a punto de nacer en una mina de wolframio muy cercana a Don Benito, pero mi madre se asustó porque empezaron a nacer niños sin ojos. Así que nos fuimos para Barcelona, donde vivían mis abuelos en una casa de la calle Vallés, sobre una vaquería.

Nací en la Maternitat de Barcelona. Tardé algo así como dieciséis horas, y pesé casi cinco kilos.

#LosAlmeida siempre hemos sido muy pesados.

Me vienen todos estos recuerdos porque estoy a punto de superar la edad a la que murió mi abuelo.

Me he pasado 60 años recorriendo España de punta a punta. Creo que #LosAlmeida han dejado una zanja de tanto viajar hacia el mismo sitio en Extremadura, hasta una casa donde encontré el viejo retrato de mi abuelo.

Miro su foto y lo veo reír, mucho más viejo y más gordo. Y le hago cantar, y se vuelve a reír.

Para él, criado en un pueblito de Extremadura, Barcelona era como Nueva York.

Escribo de memoria lo que me contaron hace muchos años personas que ya no están. Es posible que algunos recuerdos solo sean sueños, fragmentos incompletos de historia oral que el tiempo ha rellenado a su manera.

Iré contando según me vuelvan los recuerdos, no les garantizo cuándo ni cómo, pero lo intentaré al tiempo que rescato del olvido viejas fotografías.

Mi siguiente recuerdo es un caballo -o mulo- en Sant Andreu. Llevaba anteojeras y arrastraba un carro de leche.

#LosAlmeida

Desde la terraza de mi abuela se veían las vacas. Allí también estaba un gato que se meaba en mi cuna, celoso por haberle quitado el cariño de su dueña.

Recuerdo un teléfono de baquelita, del que presumía orgulloso mi abuelo, que durante un tiempo fue el único Almeida de la guía telefónica.

Quizás también tenía celos mi tío Fernando, 17 años, al ver que su madre se convertía en mi abuela a tiempo completo. Aquí nos tienen, tío y sobrino, muchos años antes de fundar el despacho.

#LosAlmeida

Muchas de las historias que voy a contar las oí en una mesa camilla, al calor del brasero de picón. Y las cuento tal como las recuerdo.

Saltaré continuamente de época, adelante y atrás, según venga el recuerdo.

Me acuerdo de un caballo de juguete, que al principio me dio mucho miedo. El tatano, lo llamaba. Y de un helicóptero, el cóscoro.

También me acuerdo de dos diabluras que hice de muy pequeño. Una con un lápiz rojo y otra con unas tijeras.

#LosAlmeida

Con un lápiz rojo que se dejó olvidado un carpintero, pinté un mural en la pared blanca del dormitorio de mis padres. Y se lo enseñé todo orgulloso, sin entender por qué gritaba tanto mi madre.

Peor fue lo que hice en la ferretería de mi tío abuelo. Cogí el fichero con separadores donde guardaba los documentos importantes, y corté todas las letras para jugar con ellas. Fue mi primer encuentro con la censura: querer juntar letras formando palabras me costó una paliza.

#LosAlmeida

Por si no había quedado claro con mi primer recuerdo, mis primeras palabras despejan cualquier duda: dije 'tero fifón', al tiempo que regaba a toda la familia. El vermut de bodega con sifón era un sacramento en muchos barrios, y aún lo sigue siendo.

Aquí me tienen con mi yaya Paca y mi yayo Pedro, al que pronto dejé de ver. Él no llegó a los 60 que yo cumplo en dos días.

A partir de entonces aquella vieja anarquista se convirtió en mi heroína. Lo conté en una redacción infantil.

#LosAlmeida

En los años 60 y 70 las pruebas psicológicas de los colegios consistían en preguntar a las madres. Aquí tienen lo que respondió la mía sobre mi carácter. Reacción al castigo: sofoco soberbio, como Pepe Sopalajo de Arriérez y Torrezno.

Astérix en Hispania se publicó por aquellas fechas.

#LosAlmeida

En alguna fecha remota de los sesenta nos fuimos a vivir a un piso alquilado en el Guinardó. Recuerdo haber estado en el antiguo campo del Europa, y supongo que allí se tomó esta foto.

#LosAlmeida vivimos rápido y duramos poco, para gran alegría del Estado, que se ahorra pensión. Le conseguí una a mi madre y la disfrutó muy poco tiempo.

En aquellos años yo solo era el hijo de la Pili, y en mi pueblo lo sigo siendo. También me llaman El Catalán.

Aquí mi madre, aquí el clan del mastodonte.

Tenía unos hermosos rizos rubios, pero de tanto retorcerlos me provoqué una calva, así que me raparon al cero.

Tuvieron que pasar 60 años para que un imbécil como Elon Musk me considerase peligroso. Normalmente solo era un peligro para mí mismo.

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#LosAlmeida

Cuando eres pequeño todo te da miedo. Sobre todo lobos y monstruos. Me dijeron que los lobos estaban en la montaña, pero era una vulgar cantera en Montcada. Lo del monstruo era más serio: no me atrevía a mirar bajo la cama.

Los mayores me decían que cuando creciese se me quitaría.

Mentira. Vinieron otros miedos: perder el amor, el trabajo, el dinero...

Los yayoflautas me dijeron que no tenían miedo ni a la policía. Y que se me pasaría a los 60.

Mentían. Sigo teniendo miedo.

#LosAlmeida

No recuerdo la primera vez que lloré, pero sí la última.También recuerdo la primera vez que lloré en un cine. Fue al final de Espartaco.
Me impresionó la frase con la que todos se autoinculpan. ‘Yo soy Espartaco”, como Fuenteovejuna. Ecos de esa frase llegan hasta el 15M, una revolución sin cabezas que cortar.
En una tertulia un magistrado dijo que las calzadas romanas marcaban la llegada del Estado. Le respondí que lo que marcaba hasta donde llegaba el Estado eran las crucifixiones.
#LosAlmeida
La culpa.
Recuerdo perfectamente mi primer delito, o pecado, o lo que sea la primera maldad por la que un niño de 4 años se siente culpable.
Robé plastilina en el parvulario. Nunca me castigaron por mi crimen, solo por dejar mi casa llena de manchas de aquella pegajosa sustancia.
Nunca confesé, ni siquiera cuando nos preparaban para la primera comunión.
Hoy sé que no fue robo, sino hurto, y que un niño de 4 años es tan inimputable como el rey emérito.
Pero me sigo sintiendo culpable.
#LosAlmeida
Mi primera amistad fue Felipe. Nos conocimos pegándonos, el verano que llegamos a la luna. Era mayor que yo, y siempre escuché sus consejos en lo que se refiere a desengaños: a él le dieron calabazas antes que a mí, y aprendimos a reírnos de lo que más duele.
Se fue este mes de octubre, y todavía no he sido capaz de llorar. Tengo un nudo que solo podré desatar cuando vea a su familia.
Mi trabajo es zurcir el pasado, el suyo era construir el futuro. Era maestro de escuela.
#LosAlmeida

Mi abuela Paca nació en Albalate en 1910, pero se crió en Lleida, donde se había asentado su familia. Siendo muy pequeña estableció nuestra tradición familiar de perpetua enemistad con la industria del entretenimiento, mediante el más antiguo sistema de piratear el séptimo arte: escaparse de casa y colarse en el cine al aire libre para ver películas de Fu-Manchú.

La autoridad, armada y uniformada, puso fin a su piratería. El arma era una linterna, y el uniforme de acomodador.

#LosAlmeida

Siendo todavía una niña, mi abuela fue enviada a trabajar a Barcelona. Apenas sabía leer y escribir cuando fue contratada en Can Calicó, para servir a una familia burguesa cuya numismática todavía existe.

Allí conocería a su íntima amiga Manuela, cocinera de la casa, cargo en el que se vio amenazada en cuanto mi abuela preparó su arroz. Un arroz mítico, de alcachofas, sepia y conejo. 'Cada grano vale un duro', decía, y sus nietos aprendimos a dejar el plato como un espejo.

#LosAlmeida

Cuando llegó la República mi abuela tuvo que sindicarse, y escogió la FAI. En mi familia nunca lo entendimos porque -remedando a Valle- mi abuela era guapísima, católica y sentimental. Pero se hizo tan anarquista como católica, y se aprendió los himnos libertarios como quien se aprende el catecismo.

Era una anarquista muy rara: en la guerra escondió a unos curas, y así consiguió casarse por la Iglesia.

Cada primero de mayo nos cantaba Hijos del Pueblo.

#LosAlmeida

https://youtu.be/w_Twgu63nAQ

Hijos del pueblo

YouTube

Pronto tomaré el camino que llevo recorriendo 60 años, el mismo camino que mi abuela y mi madre tuvieron que emprender al acabar la guerra. Son mil kilómetros exactos desde Barcelona. Antes de llegar a Extremadura pasaré por Lleida y volveré a recordar a mi abuela, sola, con una hija y con el marido en el exilio.

En mi destino me aguarda una gran colección de fotografías. En ellas me esperan mis fantasmas, unos fantasmas condenados al olvido que han revivido gracias a ustedes.

#LosAlmeida

26 de enero de 1939, cae Barcelona. Las tropas de Franco alcanzan las cumbres del Tibidabo y de Montjuic, y entran en la ciudad. Mi abuelo Pedro comienza su exilio.

Unos días después, gran revuelo entre las vecinas: en la puerta de casa de mi abuela aparece un soldado de Franco. Inmenso, sucio, muy moreno.

Se llama Miguel Almeida.

#LosAlmeida

21-12-2022, 7h. A-2, área de servicio de Montblanc.

-¿Van muy lejos?
-A Extremadura, al último pueblo antes de Portugal.
-Mi cuñado es de Casas de Millán.
-Hostia, como mi padre.
-El mundo es un pañuelo lleno de extremeños.
-Ja ja, feliz Navidad.
-Feliz Navidad, recuerdos a los paisanos.

#LosAlmeida

El coche pasa a la altura de Lleida. Veo la Seu Vella al fondo, y pienso en los viajes de mi abuela. Le encantaba viajar, una broma recurrente de la familia decía que le olía el culo a gasolina.

Cuando salió de Lleida en los años veinte no había gasolina: llegó a Barcelona en tartana. Década y media más tarde tuvo que cruzar España con mi madre en un tren infecto de asientos de madera.

La ilusión de su vida era conocer Roma. Tardó más de 70 años en conseguirlo.

#LosAlmeida

La represión franquista en Extremadura fue terrorífica. Yagüe arrasó todo a su paso. La plaza de toros de Badajoz fue escenario de una masacre.

Cuando llegó mi abuela al pueblo no quedaba ningún anarquista vivo. Los pocos que sobrevivieron llegaron muy lejos: el primer blindado que tomó el ayuntamiento de París en 1944 era pilotado por libertarios extremeños.

Se llamaba Guadalajara. Formaba parte de La Nueve, la compañía de la división de Leclerc que conquistó el Nido del Águila.

#LosAlmeida

La primera mirada con la que se encontró aquella anarquista de 29 años helaba la sangre.

La hiela todavía hoy. Mi bisabuelo Juan Antonio se afilió a Falange en junio del 36, junto a sus hijos María y Fernando. Miguel era soldado de Franco, y a mí me tocó el abuelo rojo y catalán de adopción: Pedro, en el exilio.

La inteligencia artificial resucita a mi bisabuelo. En blanco y negro daba más miedo.

#LosAlmeida

Fernando murió a los 18 años, de un ictus. No quiso cambiar su carnet de flecha por el de falangista adulto, y se le negó un homenaje póstumo. A raíz de ello María rompió su carnet de Falange.

Era una mujer de armas tomar. Tanto, que protagonizó un escándalo años después, cuando huyó a Portugal para casarse con un divorciado. Pecado mortal, poca broma.

#LosAlmeida

Cuando mi bisabuela Pilar conoció a su nieta, todo cambió para mi abuela Paca, La Roja. La protegió siempre frente a cotillas, chismosas y alcahuetas, y volcó la poca ternura que le dejó la guerra en la pequeña Pilar.

#LosAlmeida siempre vivieron bajo un matriarcado de mujeres duras como el granito sobre el que se levanta mi pueblo. Si Pilar Sánchez tosía, todos los Almeida se ponían firmes. Solo he conocido a alguien parecida, y está conduciendo el coche por la M30, insultando a medio Madrid.

Mientras el coche enfila las últimas rectas de Toledo antes de entrar en Extremadura voy recordando la habitación de los muertos, que es como llamábamos en la familia a la pequeña alcoba donde estaban colgados todos los retratos de #LosAlmeida fallecidos.

Esa habitación ya no existe, ha sido sustituida por un vestidor lleno de espejos. Y no dejo de pensar, cuando me miro en esos espejos, que yo soy el próximo fantasma que ocupará esa habitación.

Hay otros cielos, pero están en éste.

#LosAlmeida

Mi madre nunca quiso que ingresase en los boy scouts ni nada parecido. Decía que el único uniforme que debe llevar un niño es la bata del colegio.

Entre los cientos de fotos que encontré en el viejo caserón de #LosAlmeida está esta foto, terrible, de niños desfilando disfrazados de falangistas, con fusiles.

Cuando vi la foto entendí a mi madre. Solo me he puesto un uniforme, además de la toga, el de jugador de rugby.

49 espinas dorsales, 49 víctimas de la represión, entre ellas el legítimo alcalde, Amado Viera Amores.

Todos ellos arrojados a la mina Terría por defender la libertad y la democracia en la Segunda República, tal como indica el mausoleo donde se les rinde homenaje, tras ochenta años de olvido.

Mi abuelo podía haber estado ahí, como el abuelo de mi amigo Manolo. O como el padre de Manuel Vital, un luchador obrero mítico, que emigrado a Barcelona secuestró un autobús.

#LosAlmeida

Aquí tienen la historia de Manuel Vital, que al igual que su hermano Diego fueron amigos de mi madre, cuando ya todos vivían en Barcelona. Siempre hablaban, con eufemismos para no asustar a los niños, de que su padre había sido ‘paseado’.

Ahora sabemos dónde acababan los paseos.

#LosAlmeida

https://www.elsaltodiario.com/saltamos-extremadura/manuel-vital-secuestrador-autobus-linea-47

Manuel Vital, el secuestrador del autobús de la línea 47

La emigración extremeña en Cataluña guarda una intensa relación con las luchas sociales de los años 60, 70 y 80. Su memoria alberga una sólida y tupida articulación del territorio, una verdadera alternativa al tira y afloja identitario de los últimos tiempos.  

www.elsaltodiario.com

Y aquí tienen la historia de una mujer infatigable, Conchita Viera, madre de mi amigo Manolo, que durante toda su vida luchó para que su padre Amado Viera, alcalde legítimo de Valencia de Alcántara, recibiese digna sepultura.

Los fantasmas siguen ahí. Y dicen desde ultratumba que uno de los asesinos sigue vivo, centenario, y grita en sueños.

https://www.elperiodicoextremadura.com/extremadura/2022/11/05/le-han-dado-vida-padre-78148465.html

#LosAlmeida

«Le han dado vida a mi padre sin estar vivo»

Al padre de Conchita Viera lo ejecutaron cuando ella tenía 3 años. A sus 88 años ha podido darle sepultura, tras 8 décadas de búsqueda

El Periódico Extremadura

Cuando somos jóvenes somos sueños, al envejecer somos recuerdos.

#LosAlmeida

Los letrados, como los médiums, hacemos hablar a los fantasmas. Nuestro ouija son las escrituras antiguas. Esta que tienen delante es una joya, la prueba de una rebeldía.

Gilberto Pedrosa fue un personaje clave en la historia de #LosAlmeida. Portugués, viajó a Brasil, se casó con una rica heredera, se divorció, conoció la Alemania nazi, se instaló en España y enamoró a María Almeida, que se fugó y se casó con él, convirtiéndose en súbdita portuguesa.

También le robó dos hijos a mi abuela.

En 1940 mi abuelo Pedro vuelve del exilio. En 1941 nace su segundo hijo, que se llamará Gilberto en homenaje al portugués.

Tanto el recién nacido como mi madre se quedan en el pueblo. Mis abuelos se van a trabajar a Valencia.

En 1946 María se casa con el portugués. El matrimonio no tiene hijos, y se queda con los de mi abuela, que tiene otro retoño, al que criará como si fuese hijo único.

Se llamará Fernando, como el tío que murió con 18 años.

Las fotos y escrituras hablan.

#LosAlmeida

Somos simples naipes en las manos del Destino, que apuesta nuestra vida con la Muerte. Toda mi existencia ha estado marcada por cismas familiares: mi segundo nombre es Alberto en homenaje a un hijo natural de Gilberto Pedrosa, el portugués.

He recorrido cientos de veces la distancia entre Barcelona y mi pueblo. Estudié la carrera con mi tío Ferran -catalanizó su nombre- y fundamos juntos un bufete.

Nada de ello hubiese sucedido de no ser por la pérdida sufrida por mis abuelos.

#LosAlmeida

Carretera EX-110, a la altura de Alburquerque. Un paisaje excepcional, la dehesa de encinas y alcornoques en la que se filmó la película Los Santos Inocentes.

Vamos a Badajoz. En coche, porque no hay tren.

Habitemos o no en Extremadura, seamos migrantes, hijos o nietos de migrantes, seguimos siendo los santos inocentes.

Aquí tiene la finca el cacique de Iberdrola. Los señoritos no necesitan el tren, vienen solo a cazar en sus Mercedes.

Un tren tan lento como la Justicia.

#LosAlmeida

Durante gran parte de mi vida, decir Badajoz era decir Luis Antonio. Pasábamos siempre juntos el día de la zambomba, una tradición de la ciudad extremeña consistente en llegar completamente cocidos a la cena de nochebuena.

Lo conocí en el pueblo, donde nos quitaba todas las novias: de joven era guapo como un héroe griego. Y como un héroe cargó con la enfermedad maldita durante treinta años. Ingeniero agrónomo, repobló con alcornoques media Extremadura.

Brindaremos por ti, Luis.

#LosAlmeida

Avisen si les aburro con tanto paisaje y tanto fantasma. Estoy encontrando muchas cosas que a mí me fascinan, pero que quizás a ustedes les cansan. Los fantasmas se alimentan con nuestros recuerdos, y no desaparecen mientras alguien se acuerda de ellos.

Mis fantasmas se alimentan de ustedes.

La Raya es nuestro Poniente. Y mi juego de tronos es la historia de mis mayores. No olviden que en Cáceres hay varios monumentos naturales sobre los que un día volaron dragones.

#LosAlmeida

Mi pueblo es tierra de dólmenes, y donde hubo dólmenes hubo druidas.

El Berrocal de la Data parece un nido de dragones.

#LosAlmeida

Desde Sierra Fría se ve Marvão a la izquierda, la frontera en el centro y mi pueblo al fondo.

Hay otros paraísos, pero este es el mío.

#LosAlmeida

Una mesa camilla, un sofá de madera, sillones orejeros y sillas de rejilla. En las paredes encaladas, un viejo reloj, vieja cerámica y viejo cobre. Y una bacía de barbero como la de Don Quijote.

A mi alrededor, los fantasmas de mi abuela, anarquista de la FAI, y mi tía abuela, camisa vieja de Falange: siempre juntas, siempre discutiendo. También los de Luis Antonio y Felipe, sonriendo.

Esta noche en el zaguán sólo habrá leña. Pasaré nochebuena con los vivos.

Feliz Navidad.

#LosAlmeida

La gente que pasó la guerra y la posguerra no tiraba nada. Mi madre lo guardaba todo. Y prueba de ello es esta felicitación de la Navidad de 1969, mi primer rastro documental.

Gilberto Pedrosa ejerció de patriarca familiar al morir mi abuelo, y es el destinatario de la carta, que representa el cruce de dos generaciones de #LosAlmeida, la de los años 30 y la de los años 60.

En 1975 sufrió un infarto en plena feria, me llevaba al tiovivo. Y me quedé por segunda vez sin abuelo.

Tras ganar la guerra, que en su caso era ganar a su hermano Pedro, mi tío abuelo Miguel se quedó en Barcelona, también en Sant Andreu, y como el fundador del Grupo Planeta, se casó con una catalana, mi tía abuela Emiliana.

Como se ve en la foto, sobre una colcha de crochet, eran guapos a rabiar. Su teléfono de baquelita fue el segundo Almeida de la guía telefónica.

Estaba claro que lo nuestro eran las telecomunicaciones. Mi familia gastaba una fortuna en conferencias al pueblo.

#LosAlmeida

Aquí tienen a las auténticas chicas del cable. Las llamadas telefónicas tenían un coste prohibitivo y establecer conferencia entre Barcelona y Extremadura requería un tiempo de espera. Carecíamos de toda privacidad: las telefonistas lo podían escuchar todo.

Desarrollé un sexto sentido para las relaciones a distancia, gastando una fortuna en conferencias y en viajes.

Tras muchas cartas conseguí casarme con una extremeña que me invitó a un congreso de derecho y telecomunicaciones.

#LosAlmeida

Sigo cruzando viejas escrituras con fotografías huérfanas, y de vez en cuando hay un hallazgo.

Creo que he encontrado a mi tatarabuelo, Pedro Almeida Gilo, gracias a que era citado en la partida de nacimiento de su nieta, mi tía abuela María. A través de ella me llegó un recuerdo herencia de otro recuerdo. En su lecho de muerte recordaba su juventud en Cuba, y lloraba pensando que se iba a morir sin volver a La Habana.

Ahora este recuerdo de Cuba es de ustedes. Gracias por leer.

#LosAlmeida

Mi tatarabuela Teresa Colorado, citada en una partida de nacimiento de 1917, durante la Revolución Soviética. Otra matriarca que vio a Alfonso XII inaugurar la estación hoy abandonada.

Mis fantasmas viven en los papeles, en las fotografías y en los recuerdos de un viejo zaguán que fue horno de pan cocer, barbería, cuarto de estar, habitación de invitados, escenario de mis guateques con música punk y rumba quinqui, y hoy es leñera.

Mañana será mi casa y la de todos mis fantasmas.

#LosAlmeida

De entre todas las presencias de la casa, la más poderosa siempre fue la de Gilberto Pedrosa.

Tenía unas manos privilegiadas para tocar cualquier instrumento musical o herramienta. Reparaba relojes y todo tipo de objetos, un hacker avant-la-lettre.

Enfadó al tío rico de su primera mujer, Lucio Tomé Feteira, y tuvo que salir huyendo, primero a Brasil y después a Alemania. Vivió en Barcelona la revuelta de Companys, y acabó instalado en mi pueblo.

Algo mágico tendrá esta tierra.

#LosAlmeida

Vuelvo al presente. Mañana tres amigos de siempre celebraremos juntos haber llegado a sexagenarios, algo raro teniendo en cuenta que las drogas, el SIDA, el cáncer y la carretera se llevaron por delante a buena parte de nuestra generación.

Va a ser difícil no llorar por los ausentes, especialmente por el último en irse, Felipe. Ayer vi su lápida. Bajo su nombre, maestro y titiritero, y el lema Salud y República.

También era poeta, y mejor que yo. Disculpen si mañana no escribo.

#LosAlmeida

Son asombrosos los resortes de la memoria. Leo en el BOE un catálogo de medidas para abaratar la energía y me acuerdo de un tiempo lleno de cortes de luz en invierno, de quinqués de keroseno para emergencias, un tiempo de braseros de picón.

Nos reuníamos alrededor de la mesa camilla. No había televisión, así que nos contábamos historias. Recuerdo muchas de mi tío abuelo, de sus viajes por el mundo.

Hubo muchos accidentes por emanaciones del brasero, que mataba a familias enteras.

#LosAlmeida

Recuerdo unas navidades con un viaje interminable, el 23-12-1973. Días antes mataban a Carrero Blanco, y las carreteras se llenaron de controles. Con once años seguía las instrucciones de mi abuela, experta en pasar por la frontera café y mantequilla de contrabando y a mí sin pasaporte, camuflado entre sus faldas.

La contrabandista se salió con la suya y llegamos al pueblo. Me esperaba una cama con una bolsa de agua caliente. Los mayores hablaban de política, en voz muy baja.

#LosAlmeida

He viajado a Extremadura de muchas maneras. Lo más económico era un autobús que recorría toda Extremadura parando una y otra vez. 24 horas hasta Ciudad Satélite, un barrio lleno de extremeños.

Más adelante empezamos a ir en tren hasta Madrid, y desde Madrid en el Lusitania Express o en el Ter.

Ahora nos han quitado el tren. La estación es decorativa.

#LosAlmeida

Aquí se me rompió Mastodon. He tardado dos años en arreglar el estropicio. Sigan a partir de aquí: https://mastodon.social/@bufetalmeida/109609792114451877

@bufetalmeida
Cuando yo era niño había una central de esas en mi pueblo, Zafra. El local fué posteriormente una librería y, actualmente, una tienda de recuerdos, pero las puertas son las mismas, y todavía pueden leerse en la madera las marcas de las letras que tenía inicialmente pegadas: CTNE, creo que eran. Deben llevar ahí al menos cincuenta años.
@bufetalmeida Feliz Navidad ❤️🎄🍾🥂
@bufetalmeida Sin quitarle mérito a Extremadura, Marvão es una maravilla que me sorprende lo poco que se conoce en España
@nacho Aquí muchos dicen que mejor que siga siendo un secreto 😃
@bufetalmeida Pues también es verdad 😅
@bufetalmeida
Gran gran historia Almeida
Te abrazo con el gusto de estas noches de muerte vida.
En mi cosmovisión bendecido estés varón
@bufetalmeida es curioso, pero contando esas temas familiares podemos decir “en todas las casas se cuecen habas y en la mía a calderadas”.
La guerra civil marcó y mucho a todos los niveles de todas las familias. A mi me quedan pocos familiares que la han vivido (más de 90 años).
Pero algunos que participaron con 17-18 años, ya difuntos, me contaron cosas terribles de ambos bandos.
Son ellos los que me inculcaron valores que no se enseñan en la escuela, por ejemplo la menospreciada privacidad.