En el arte, el “horror vacui” impulsa al artista a evitar los vacíos. A veces funciona bien.
En la vida, son precisamente algunos vacíos los que con frecuencia terminan atribuyéndole sentido, impulsando un cambio enriquecedor de perspectiva.
En la vida, son precisamente algunos vacíos los que con frecuencia terminan atribuyéndole sentido, impulsando un cambio enriquecedor de perspectiva.