Superar la seguridad había sido mas fácil de lo esperado. Tan un solo un par de padawans y un inexperto caballero jedi, que no habían supuesto más dificultad que coger un caramelo de las manos muertas de un geonosiano. El sith estaba decepcionado.
Envainando su espada láser, tendió la mano hacia aquello que había venido a buscar. Un antiguo holocron jedi, descubierto recientemente en unas ruinas. Como antiguo caballero, estaba seguro de poder abrirlo. Cerró los ojos y su mano se posó en el frío cristal…
<El maestro jedi había ido a recoger a su joven padawan a la salida de sus clases del día. Estaba deseoso de verla para ir a juntos a continuar unas lecciones mucho más interesantes: combate acuático
La recogida de clases se hizo con rápidez y se selló con un fuerte abrazo entre padawan y maestro. Les encantaba estar juntos. Se subieron al speeder familiar y se dirigieron a las instalaciones acuáticas del templo Jedi.
La joven padawan era aún joven, mucho, no llegaba aún a los 3 años. Aquél entrenamiento eran unas clases de natación muy básicas, sin ningún atisbo de combate. Pero “combatir en medio acuático” quedaba mejor que “darse un chapuzón”. Cosas del consejo
Poco esperaba el maestro que, aquel simple divertimento, estaba a punto de convertirse en toda una lección… para él.
on movimientos metódicos, empezó a desvestir a la joven padawan, para poder colocarle la ropa de baño. Y ahí empezó su pesadilla.
Con movimientos metódicos, empezó a desvestir a la joven padawan, para poder colocarle la ropa de baño. Y ahí empezó su pesadilla.
Nada más levantar la camiseta de la joven padawan y quitársela, un fuerte, y nauseabundo, olor inundó sus fosas nasales
Nada más levantar la camiseta de la joven padawan y quitársela, un fuerte, y nauseabundo, olor inundó sus fosas nasales
Nada más levantar la camiseta de la joven padawan y quitársela, un fuerte, y nauseabundo, olor inundó sus fosas nasales
Recuperado del golpe inicial, su cerebro actuó rápido. Había reconocido el olor. Y ese reconocimiento dio paso al miedo.
Con mucho cuidado, el maestro hizo girar a la joven padawan sobre si misma. No había terminado de darse la vuelta, cuando sus peores sospechas se confirmaron. “Mierda”, pensó.
Pero no “mierda” como expresión. No. Mierda literal. Mierda desbordando el pañal que la joven aún utilizaba.
Mierda que había superado las barreras físicas de su contenedor, cual agua desbordada en una presa (esas presas que algunos decían construídas por Darth Francus el Enano)

Mierda que, no contenta con su liberación, ayudada por la camiseta se había extendido más allá.

Concretamente, hasta la nuca.

Hasta

la

maldita

nuca

El hedor se iba extendiendo como la niebla por el vestuario y otros maestros tapaban con disimulo su nariz mientras miraban de reojo aquel disturbio en la fuerza.

Sin demora, el maestro comenzó a buscar las toallitas en la bolsa de la ropa.

Y buscó.

Con ahínco.

Desesperación incluso.

Hasta que acepto la realidad. Las toallitas no estaban.

Y allí se encontraban, maestro y aprendiz. En una de las peores situaciones en las que jamás se habían visto. Hasta el cuello de mierda. Literalmente.

Sin toallitas. Sin cambiador. Y con el olor extendiéndose como mayonesa caducada en el suelo de un tarro roto.

Aquella aprendiz no podía tener midiclorianos. Tenían que ser mierdiclorianos.

Raudos y veloces, maestro y aprendiz se metieron en las duchas.

Con habilidad digna de un maestro del consejo, el maestro vertió el jabón en sus manos y se dispuso a frotar… aquello.

Jamás había visto una espuma de aquel color. La Fuerza tiene a veces caprichosas maneras de enseñarte el mundo.
Ya duchados y vestidos, maestro y aprendiz abandonaron la zona de la piscina. Aquél día no habría entrenamiento. O eso creía el maestro.
Una vez en sus aposentos, el maestro Yoda hizo una visita sorpresa.

- ¿A la piscina hoy a entrenar el combate acuático ido tú has, joven padawan?

- No, poque me cagado.

Yoda miró al maestro. El maestro miro al infinito, conteniendo la risa.

Parecía que, después de todo, la joven padawan sí que había aprendido algo aquel día.>