@santiago @fede Estoy con Santiago. Los lugares de la red que más atención recaban son pura retórica del capital. Y para acceder a esos lugares y crear atención hace falta dinero. Paralelamente, la gente de a pie que pudiera tener ideales, queriendo controlar cierta atención en redes se ha ido olvidando de la calle y de las condiciones materiales, metiéndose en batallas que minan su energía y de las que no se obtiene nada. Hicieron un buen comentario sobre esto aquí:
The left spend so much time on Twitter, is it time for us to ditch it and spend our time trying to build power instead? Aaron Bastani asks Ana Kasparian of @...
Me sumo al debate, @santiago! Es claro que las redes sociales privativas son herramientas hechas por nuevas (y no tan nuevas) élites y como tales proponen un nuevo sujeto social. Sin embargo, no dejaría de mencionar que aún cuando por momentos se unen bajo mismas estrategias, medios tradicionales y estas plataformas están en una enorme puja.
Por otro lado, creo que instalar temas no es algo complejo, un grupo de trolls con poder de bot pueden generar tendencias muy fácilmente. Creo que lo que han potenciado las redes vía algoritmo es polarizar fuerte y reunir a quienes no se estaban encontrando. Y eso sí opera fuerte y, muchas veces, muy por debajo. Hay movidas que incluso desbordan categorías izq / der, con mencionar antivacunas o terraplanistas alcanza.
Es difícil pescar fuera de la pecera, pero la polarización y la segmentación lo ha hecho casi imposible. No solo por la dificultad del acuerdo, sino porque literalmente al otro/a/e no lo ves.
No dejaría de lado la organización territorial. En el caso Bolsonaro hubo / hay grupos religiosos organizando con sectores poco politizados o abandonados por la prédica progresista blanca y clasemedia muchas veces lejanas a la realidad cotidiana de millones
@santiago Duele leer análisis que hablan de "manipulación de pobres", como si el problema siempre está en el otro y no en el poco alcance o los límites de la construcción propia. Hay un desafío en poder articular en diversos territorios a la vez, pero sobre todo en un contexto dónde sectores y discursos históricamente poco movilizados o movilizantes ven en la calle un espacio legítimo.
Veo con misma preocupación que en muchos países la izquierda se ha vuelto moralista y victoriana, y le regaló la irreverencia y la prédica contra el sistema a estos grupos