#frankiehilos

El hilo de hoy surge a raíz de una conversación con @DesvergonzadaNan

Japón, 1923. Dos hermanos, Heigo y Akira, pasean entre los escombros de Tokio. El gran terremoto de Kanto ha matado a más de 100.000 personas. Akira no quiere mirar los cadáveres apilados y aparta la vista. Su hermano le obliga a mirarlos. Años más tarde, Akira recordaría que enfrentarse a su miedo fue la mejor forma de vencerlo.

Los hermanos descienden de una antigua familia de samurais, quizá os suenen, los Kurosawa. De Akira qué decir, un maestro del cine, uno de los inmortales. Hoy vamos a hablar de su hermano Heigo, que tuvo también una profesión relacionada con el cine, fue un benshi. En la foto Heigo a la izquierda, Akira a la derecha.
En Japón existía desde siempre una gran tradición de narradores orales, el primer paso en la transmisión de información. Estaban los e-toki (un narrador explicaba una historia a partir de una imagen, a veces acompañado de música), el bunraku (teatro de marionetas en que la historia era explicada por un recitador) o incluso la figura del narrador en el teatro kabuki, que iba recitando la trama.
Cuando el cine aterriza en Japón, encuentra un país con un gran nivel de analfabetismo, un país en el que las costumbres occidentales son prácticamente desconocidas y también los rótulos que aparecen en las películas. Siguiendo esa tradición oral surgen los benshi (en otros países también hubo figuras similares, en España los explicadores).
@francistein Muy cierto, precisamente el Cantar del Mio Cid fue hecho para ser recitado ante las multitudes, imagínate la escena, un tio recitando y la gente echándole maravedís...
@Iwon Sí, en todas las culturas la transmisión oral fue la primera, personas que contaban historias.
@francistein Mi abuelo solia decir que a todo el mundo le gusta el cine porque estar sentado cómodamente viendo tias buenas es mejor que estar a pico y pala de sol a sol
@Iwon Algo de razón tiene.